Sábado, 01 Octubre 2016 19:46

Alejandra Méndez Bujonok, anfitriona de poesía.

Escrito por  Ignacio Benitez - Fotografía: Belén Domínguez

En la Biblioteca Argentina se lleva a cabo desde hace ya un año un ciclo de poesía a cargo de la coordinadora Alejandra Méndez Bujonok, quien además es poeta, guionista y productora cultural. La escritora antes de organizar este ciclo pujante fue coordinadora de diferentes espacios de lectura, entre ellos el ciclo “Tercer Mundo”, que fue un punto de inflexión en la poesía rosarina.

 

Alejandra Méndez Bujonok se inició con el ciclo “Poesía en los Bares”, organizado por la Municipalidad de Rosario, de la mano del poeta Hugo Diz, quien le vio esa faceta observadora a Ale Méndez –como le dicen sus allegados- para organizar y ser un nexo entre los escritores. Esta reconocida poeta, quien tiene una voz baja que hasta a veces parece titubeante, tuvo que dejar a un lado su timidez, para abrirse camino en la poesía. Llegó a Rosario desde San Cristóbal para estudiar Psicología. “Un día Hugo Diz, me dijo que yo tenía recursos para difundir y organizar ciclos por mi llegada a los colegas, me dio vergüenza, pero lo vi como una gran posibilidad para desarrollarme, así que lo primero que hice fue “Poesía en los Bares”, desde ahí no paré”, explicó.  Además de Ale Méndez pasaron muchos coordinadores por el ciclo, entre ellos, poetas como Lisandro González y Sebastián Riestra.

Tercer Mundo, fue un antes y un después en la  poesía

Alejandra Méndez Bujonok notó que le faltaba algo a los ciclos de poesía en la ciudad. “En los lugares donde se leía, se invitaba siempre a los mismos escritores, había que abrir un espacio y evitar esa solemnidad  y monotonía del momento, sobre todo teniendo en cuenta que existía un  grupo de jóvenes con mucho talento que no tenía un lugar para mostrar su arte”, explicó la escritora. A partir de entonces, Alejandra junto al poeta Leandro Llull, abrieron camino y la  noche rosarina tuvo un lugar de literatura en donde se albergaba a todo el mundo, sin distinción. “Tercer mundo fue un lugar distinto a la hora de leer poesías, tuvo un cambio generacional, la idea era que se escuchasen todas las voces, desde grandes poetas con renombre, pasando por los que tenían talleres y sus  alumnos, hasta cualquiera que quisiera mostrar lo que escribió”, agregó.

Tercer Mundo fue, además, el primer ciclo que incorporó música. “Se generaban intercambios, fue interesante la búsqueda y tratar de sacar al poeta de ese lugar de solemnidad”, explicó la escritora y agregó: “Se fue pasando la posta a partir de eso, surgieron otros ámbitos en la ciudad. Las trasnoches de los festivales de poesía en Rosario comenzaron en  Tercer Mundo. Sonaba fuerte, era una referencia, como ahora le pasa a Oui (Bar donde transcurre el ciclo de poesía ‘A Cuatro Voces’). En Tercer Mundo, contaba la escritora, había una movida determinada. “El lugar se llenaba, los poetas llegaban como a las dos de la mañana, lo significante era que la gente estaba dispuesta a escuchar a los escritores a esa hora”, contó entusiasmada.

Después de varios períodos Alejandra ya sentía que había aportado a Rosario un nuevo ámbito y una forma de atravesar la literatura en la ciudad. Siguió sola con el ciclo y después de un largo período decidió terminar. “El tiempo hizo que gastara mucha energía, no parecía desde afuera, pero me tenía que encargar de toda la producción, el sonido y conducir el evento. Cuando entendí que se había prendido la mecha, dije listo, a otra cosa”, explicó Alejandra. No obstante, Ale Méndez, decidió buscar por otras vertientes. Fue coordinadora en Rosario del festival Grito de Mujer, que se lleva a cabo a nivel mundial de manera simultánea todos los años y es convocado por el Movimiento Mujeres Poetas Internacional (MPI). Luego organizó el ciclo “Poetas que Leen a otros Poetas” en Mano a Mano, ciclo que consistió en que cada poeta lea su producción como así también, poesías de autores que lo influyeron. Alejandra dijo sobre los ciclos: “Creo que generaron en los poetas una retroalimentación y crecieron de manera exponencial, esos escritores que hoy me reconocen me gratifican”.

Poesía en la Biblioteca Argentina

Bujonok tomó un nuevo desafío: organizar un ciclo de poesía para una institución como lo es la Biblioteca Argentina. “Fue una búsqueda nueva,  este ámbito no tiene la informalidad de un bar, este marco formal te da una motivación diferente. Al poeta le sirve muchísimo para su recorrido ya que lo respalda en su trayectoria, todos quieren leer acá. Un poeta se puede adaptar a un contexto si su obra es defendible, este lugar le da una formalidad diferente al escritor”, explicó.
En las mesas de lectura Alejandra busca tener variedad estética y generacional, así como calidad poética y una obra que respalde al escritor. Por este ciclo ya pasaron poetas reconocidos a nivel nacional e internacional, como Diana Bellessi, Patricio Foglia, Jotaele Andrade, Claudia Masin, Elena Annibali, Laura García del Castaño, Leandro Gabilondo; y escritores locales como Gabriela de Cicco, Leandro Llul, Sonia Scarabelli y Diego Colomba, entre otros.

“Una no está sola, la institución te ampara, desde el director hasta la gente que trabaja en la sala de lectura; llego y está todo armado, no tengo ningún inconveniente a diferencia de los bares donde tenía que acarrear con todo”, explicó la escritora acerca de cómo se sintió en este nuevo ámbito. Para la poeta es gratificante estar en un lugar así hoy en día, siente que está aportando algo que puede llegar a quedar. “La imagen del poeta rodeado de libros, la magia fetiche, el silencio y la atención. Todo surgió de manera natural, no hay presión,  el año que viene vamos a continuar, seguiremos trayendo a poetas de otras provincias, además de los locales, vamos a tratar de mecharlo con música, para que se retroalimente con la poesía”, contó Bujonok.

“El ciclo en la Biblioteca Argentina es uno más dentro de todos los que hay, es muy valorable el laburo de cada uno con su espacio. Hace que la mística literaria en la ciudad siga existiendo, cada espacio cumple su rol, con sus diferentes identidades y características, hacen que Rosario siga siendo una de las sedes más importante a nivel latinoamericano para el Festival que se organiza todos los años”, remarcó Alejandra.

Alejandra Méndez Bujonok  escribía desde chica, jugaba a ser la presentadora de concursos de canto con sus  amigas. Hoy sigue haciendo lo mismo de alguna manera y abriendo caminos a otros poetas. “Hay jóvenes muy interesantes, nuevos ciclos que le abren espacios, hay futuro, a lo mejor soy muy optimista”, concluyó.