Domingo, 08 Mayo 2011 03:04

La discriminación a originarios existe inclusive en los sectores progresistas

Escrito por  Bárbaros en radio

La lucha de la comunidad Qom de La Primavera y la represión en Formosa marcaron un quiebre en la actitud del gobierno nacional hacia los pueblos originarios. En esta entrevista Dario Aranda analiza la cuestionable postura de los medios en el tratamiento de las noticias que involucran casos de violación de los derechos indígenas.

 


El acampe de los Qom y la respuesta del gobierno nacional

Los compañeros de la Comunidad La Primavera pusieron fichas en algo que están buscando desde hace tiempo: ser escuchados por el gobierno nacional. Uno trata de ser optimista; hay que tener cautela, pero es esperanzador. Por supuesto que ser recibidos, al menos en la primera reunión, la semana pasada, y ahora ver plasmadas las promesas del gobierno, no les fue gratuito. Fueron cuatro meses de corte de ruta en Formosa, y cinco meses de acampe en Buenos Aires, con muchas necesidades y sufrimiento, además de la represión y el asesinato de Roberto López.
En diciembre del año pasado hubo un primer acuerdo y el gobierno nacional no lo cumplió. Creo que ahora hay ciertos garantes del compromiso, desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), hasta Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas. Con esto, me parece que, si esta vez el gobierno no cumple, el costo político va a ser alto.

“Lo ocurrido en Formosa marca un quiebre importante”

La lucha del pueblo Qom de Formosa puso de manifiesto, como pocas veces antes, una situación que no se da sólo en Argentina, sino en toda Latinoamérica. Los distintos gobiernos de la región, más o menos progresistas, según la chapa que cada uno le quiera poner, basan buena parte de su economía en el modelo extractivo de recursos como el petróleo, la minería y la soja, y para seguir manteniendo esa renta, necesitan avanzar sobre nuevos territorios. Y esos territorios están en manos de campesinos indígenas,  que resisten y luchan por eso que es su vida.
Hay una conflictividad que va en aumento, y en Argentina, lo de Formosa marcó un quiebre importante. Y es preocupante en el sentido de que hubo represión y hubo asesinatos. El gobierno nacional no condenó estos hechos, sino todo lo contrario: mantuvo su alianza inquebrantable con el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán. Es preocupante porque da señales de que esto puede volver a suceder.
Durante el último año y medio, hubo tres asesinatos de luchadores del campo popular, rural, defendiendo su territorio: Javier Chocobar, en octubre de 2009 en Tucumán, Sandra Juárez de Santiago del Estero, el 13 de marzo de 2010, y Roberto López el 23 de noviembre de mismo año. Estos hechos hablan de una conflictividad en ascenso, que cada vez se cobra más vidas.

“Argentina Originaria” y la cuestión de los Derechos Humanos

Pareciera que el tema de los pueblos originarios no forma parte de la lucha por los Derechos Humanos. El tema del libro sirvió para reflexionar un poco sobre este asunto. Uno, como periodista, se pasa todo  el día corriendo detrás de la urgencia, y el libro sirvió un poco parar la pelota. No es un descubrimiento mío ni mucho menos, varios compañeros de organizaciones campesinas e indígenas lo vienen planteando hace mucho tiempo.
Al menos en Buenos Aires, para que esta cuestión tenga un poco de rebote, hizo falta que el Juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, lo resuma como nadie, diciendo que los DDHH en Argentina son para las clases medias urbanas. Una muestra de esto, es que hoy en día casi nadie puede negar lo que fue el genocidio de la última dictadura militar. Sin embargo, aún en ámbitos progresistas, se sigue negando que los pueblos originarios de Argentina han sufrido un genocidio.
Hablo de genocidio en la misma medida en que lo hubo con el nazismo, o con la última dictadura, con campos de concentración, robos de bebés, secuestros de personas y torturas. Exactamente lo mismo sufrieron los pueblos indígenas. En este sentido, hay algunos compañeros de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), por ejemplo, que plantean que Argentina sufre un proceso genocida de los pueblos indígenas, que fueron marginados de la tierra, sufriendo hambre y problemas de salud.

“La discriminación existe inclusive en los sectores progresistas”

En Neuquén, hace poco tiempo, en una marcha de partidos de izquierda y organizaciones sociales, se pedía justicia por el docente Carlos Fuentealba, por Maximiliano Kosteki, Darío Santilláni y Mariano Ferreyra, por la aparición con vida de Julio López, y justicia por “el compañero Qom asesinado en Formosa”. Lo llamativo de esto, es que “el compañero asesinado” no tenia nombre, no tenía identidad.
Me parece que dentro de los medios de comunicación también hay una discriminación social a los pueblos indígenas. A muchos periodistas de clase media urbana, les cuesta mucho entender la violación sistemática de los DDHH de los pueblos indígenas.
En un momento, mientras trabajaba en el diario Página 12, iba a hacer una nota sobre como iban a inundar un cementerio indígena, por una obra de infraestructura, y mis colegas me decían que estaba bien en nombre del progreso. Y lo que yo planteaba, era algo que me hizo pensar una compañera pilagá de Formosa, que me dijo: ¿Si mañana hay que hacer una obra de infraestructura e inundar el cementerio de La Chacarita, lo van a hacer? Y tenía razón. Con esto se evidencia como se mide con distinta vara: para avanzar sobre los pueblos indígenas se puede, para hacerlo sobre sectores urbanos, no.

El silencio mediático y el rol del periodista

Por un lado, los indígenas y campesinos nunca han sido tema de agenda de los grandes medios de las ciudades, y esto tiene que ver con cuestiones editoriales y empresariales. Particularmente, el tema de los Qom me hizo reflexionar mucho, porque ahí se mostró claramente que el negocio de los medios es ocultar.
Por un lado, los medios ligados al gobierno, totalmente acríticos, plantearon, en un primer momento, la represión en Formosa como un enfrentamiento, como una especie de actualización de la Teoría de los Dos Demonios. Cuando ya no lo podían ocultar, llegaron hasta la responsabilidad de Insfrán, pero rara vez se avanzó sobre la vinculación de Insfrán con la política nacional.
Y por otro lado, el sector de medios opositores, plantearon todo el tiempo esta vinculación, y  que el gobierno nacional ocultaba el asesinato de Roberto López, lo cual era real. Pero estos medios, sobre todo Clarín y La Nación, nunca apuntaron a la cuestión de fondo, que es el modelo extractivo, y específicamente en Formosa, el modelo sojero que avanza. Obviamente, no lo hicieron porque son socios estratégicos de este modelo. Entonces quedó claro como actúan los distintos medios, y como funciona el negocio de ocultar: ocultan lo que golpea sus intereses.
Dentro del mundo periodístico, todos ya sabemos lo que son los grandes medios. Lo que si creo, es que hay responsabilidades individuales, y que los periodistas, sobre todo los que trabajamos en grandes medios, tenemos que dejar de alegar “obediencia debida” por la cosas que escribimos. Nos tenemos que plantear si contamos la verdad, o somos funcionales a un gobierno o a un medio.