Miércoles, 10 Noviembre 2010 02:13

Tras 9 años de crecimiento, no se pudo reducir la mortalidad infantil

Escrito por  Bárbaros en radio

La muerte de Tatiana Tapia, de tan sólo dos años, en Colonia de Santa Rosa en Salta, sumada a los tres chicos que murieron por desnutrición menos de un mes atrás en el poblado de Montecarlo en Misiones, no representan casos aislados. Estos casos se encuadran en una situación de pobreza estructural que afecta a la mayor parte de las provincias del norte del país.
Jorge Yabkowski, presidente de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa), se refirió a la situación de estas provincias donde el modelo sojero, la tala indiscriminada de bosques, la privatización de la salud y la falta de presupuesto, son algunos de los factores que generan un alto índice de mortalidad infantil y materna a causa de la desnutrición y la mala calidad de vida.

 

Estadísticas a nivel nacional e internacional

Argentina viene creciendo económicamente desde hace 9 años, pero prácticamente no se han reducido las cifras de mortalidad infantil y materna en el país. Todavía estamos en tasas por encima de los dos dígitos, con un índice de mortalidad infantil que ronda entre el 12 y el 13 por mil.
Haciendo una comparación, Cuba tiene un índice de seis por mil, los países escandinavos de cuatro por mil, y los “Tigres Asiáticos” (Hong Kong, Singapur, Corea del sur y Taiwán) de tres por mil. En Costa Rica el índice es de ocho por mil, siendo un país extremadamente pobre; una cifra similar a la de Chile.
Esto demuestra que a pesar del crecimiento económico, en nuestro país hay causas estructurales de mortalidad infantil y materna que no se han solucionado, e incluso han empeorado.

“En Salta, la sojización es una de las causas del desempleo crónico”

Nuestro país ingresó al G-20 producto del crecimiento del PBI, a partir de la expansión de las agro-exportaciones, principalmente de soja. En Salta, la sojización es una de las causas del desempleo crónico, que lleva a la gente, y sobre todo a los originarios, a vivir de changas o trabajos temporarios sin ingresos fijos. La soja, que teóricamente beneficia a la macroeconomía, termina matando chicos en el norte de Salta, en Misiones, y en muchas zonas del país.

“El 60% de los chicos del noroeste argentino son pobres”

En el Noroeste Argentino hay tasas de pobreza e indigencia estructural, que sumadas alcanzan a la mitad de la población, y al 60 % si contamos la población infantil. Y una parte de estos chicos no tiene el mínimo ingreso necesario para  poder solucionar sus problemas alimentarios, escolares y de transporte.
Los sistemas de ayuda social que se brindan son absolutamente insuficientes y fragmentarios, lo cual no ayuda a disminuir las cifras de mortalidad infantil, que permanecen altas.

“La Asignación Universal por Hijo, no es tan universal como se dice”

La Asignación Universal por Hijo, que es la reconversión de otros planes sociales más importantes otorgados anteriormente, tuvo un impacto relativo, porque de cinco millones y medio de chicos, este plan presuntamente “universal” alcanza a no más de tres millones. Todavía hay una gran franja de niños pobres que, por distintas razones, no reciben ningún plan social, ya sea porque son hijos de trabajadores municipales o porque sus padres ya cobran otros planes.
Entonces, cuando analizamos la estructura de las familias pobres en Colonia de Santa Rosa, por ejemplo, vemos que todo el ingreso del grupo familiar suma alrededor de 800 pesos producto de determinados planes sociales, pero donde la asignación de 220 pesos por hijo debería llevar este ingreso a 2 mil, esto no ocurre porque las familias ya reciben otros tipos de planes o asistencia social, que les impide acceder a la asignación por hijo.
Esta situación implica que muchas familias no puedan salir de la pobreza, y quedan vinculadas a trabajos muy temporarios en las cosechas, sin poder brindarles a sus hijos la alimentación necesaria, lo cual necesariamente deviene en cuadros de bajo peso y desnutrición.

“El gobierno de Salta oculta las cifras”

El gobierno salteño prohíbe que los profesionales de la salud registremos a los chicos como desnutridos, obligándonos a que cambiemos este término por el eufemismo de “chicos con bajo peso”. Por eso, cuando aparecen casos como el de Tatiana Tapia, se genera una polémica que en realidad sirve como cortina de humo para tapar el problema de la pobreza estructural. Como los funcionarios ocultan la realidad, los que tenemos que salir a denunciar la verdadera situación somos los delegados gremiales.
Además, el gobierno de Salta fue condenado por la Corte Suprema de Justicia a parar con la tala de bosques profundizada por el modelo sojero y la explotación intensiva, que están dejando en la desnutrición a la mayoría de las familias salteñas pobres y campesinas. Este gobierno lleva taladas más de 1 millón de hectáreas.
Esto sumado a que Salta es la única provincia que no tiene directores de hospital. Son todos gerentes, porque reina un modelo de salud comercializador y privatista, que llevó a Salta a ser la única provincia del país donde el principal hospital materno infantil estuvo 10 años gerenciado por una empresa privada catalana, que recién se fue hace dos meses, tras grandes luchas.
Entonces hay gerentes en los hospitales, hay privatizaciones, hay tala indiscriminada de bosques, hay sojización, y por todo esto prefieren meter la basura debajo de la alfombra y ocultar las cifras de mortalidad infantil, hasta que cada tanto sale a la luz la realidad, con casos como el de Colonia de Santa Rosa.

El efecto de la inflación sobre la Asignación Universal por Hijo

Graciela Bevacqua, ex funcionaria del Indec desplazada por la intervención manipuladora de datos, dijo que a cifras constantes, la Asignación Universal por Hijo está hoy en 154 pesos reales de los 220 que, teóricamente, iban a impactar en la mejora de los índices.
Teniendo en cuenta que, según todas las mediciones, la canasta alimentaria aumentó en el último año alrededor de un 40% por encima de la inflación, la asignación perdió casi el 30% de la capacidad real de compra, aún con el aumento de 150 a 220 pesos. Además, recordemos que hay alrededor de 2 millones de chicos que no reciben este beneficio.

¿Cómo revertir esta situación?

Tanto la Nación, como las provincias y los municipios, apenas invierten un 2% del PBI en salud pública, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda invertir el 5%. Por lo tanto, los presupuestos nacionales y provinciales son realmente bajos.
Desde la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), venimos proponiendo que la Asignación Universal por Hijo alcance a los 5 millones de chicos y se eleve a 300 pesos, de tal manera que tenga un impacto real sobre los índices de ingresos de los sectores más pobres.
Pero además son necesarias políticas públicas que terminen con el modelo sojero y planteen un respeto a la biodiversidad, y por tanto, brinden la posibilidad de ingresos genuinos a la población agraria. Y también reclamamos un sistema de salud que sea realmente universal y gratuito, y responda a las necesidades actuales con presupuestos adecuados.

  •           Logodesatando2013 Logodsuesuelo2013


  • baneercomunicacionparatodos