Domingo, 07 Noviembre 2010 00:00

Emilia Delfino: "El crimen de Mariano Ferreyra golpeó a la alianza entre el gobierno y la CGT"

Escrito por  Bárbaros en radio

En la semana posterior a la muerte de Néstor Kirchner, ocurrieron una serie de reacomodamientos políticos que abonan algunas de las hipótesis sobre los lugares de poder que se van ocupando tras la desaparición física del ex presidente. En este contexto, uno de los personajes más nombrados de los últimos días es el Secretario General de la Confederación General del Trabajo, Hugo Moyano.
Emilia Delfino es coautora junto a Mariano Martín de “El Hombre del Camión”, libro que presenta la historia secreta del sindicalista más poderoso de la Argentina.

 

La gestación del libro

La idea de escribir “El Hombre del Camión” nació porque cuando cubríamos temas políticos o gremiales de la Argentina, vimos que todo comenzaba a girar en torno a él. Marcaba el ritmo de la política sindical, pero muchas veces también lo hacía con la política dentro del peronismo, e incluso a nivel nacional. Se fue convirtiendo en una de las figuras mas importantes y poderosas del país.
Entonces apareció la necesidad de contar la historia de alguien con mucho poder, pero con un pasado desconocido.

“La habilidad de Moyano es saber cuando negociar y cuando confrontar”

En el libro escribimos que las estrategias de Moyano para ganar cada pelea son un manual del líder pragmático que sabe cuando negociar y cuando confrontar. Esa es su habilidad. Estamos hablando de un hombre que en la década del 70 estuvo cerca de la Concertación Nacional Universitaria (CNU) y la Triple A. Después estuvo en la lucha contra el menemismo y luego se acomodó con el kirchnerismo.
Estos reacomodamientos tienen que ver con su estrategia, él nunca va a bajar los brazos en la construcción del poder, siempre va a buscar acumular cada vez mas; es muy ambicioso en este sentido.

El pasado de líder sindicalista

En los ‘70 tuvo una historia muy particular, con un pragmatismo casi extremo. Mar del Plata era su fuerte porque vivió allí desde muy pequeño y en esa ciudad comenzó a construir su poder gremial y político. Incluso antes de la dictadura, estaba aliado con la derecha peronista, la Triple A y la CNU. La Concertación Nacional Universitaria estaba conformada por la elite de Mar Plata, en su mayoría abogados o estudiantes de abogacía, que además eran los asesores legales de la CGT local.
Pero si bien localmente estaba aliado con la derecha peronista, su referente a nivel nacional era Ricardo Pérez, un hombre del progresismo peronista, lo que muestra como él se acomodaba según le convenía políticamente.
Ricardo Pérez tuvo una hija militante de Montoneros que se tuvo que exiliar, fue uno de los que planeó la primera huelga con la dictadura en 1979, era un hombre muy combativo. Y lo apadrinó a Moyano, era como su “pollo”.

La influencia materna

La madre de Moyano fue la mentora de su formación política y sindical. Era una obrera que trabajaba en una fábrica de conservas de pescado en Mar del Plata, en la cual estaba prohibida la organización sindical. Ella fue una de las primeras que empezó a gestionar junto al peronismo la convulsión gremial dentro de la empresa, y aunque nunca tuvo un cargo formal, era una especie de delegada natural que luchaba por los derechos de sus compañeras.

De sindicalista a empresario

La transformación de Moyano en empresario tuvo varias etapas. Hay una muy fuerte junto a Alfredo Yabrán y todo lo que fue el negocio de la logística en los ’90. Si bien Moyano estaba enfrentado al menemismo porque la convertibilidad perjudicaba a los camioneros argentinos, el cierre de los ferrocarriles de cargas y de larga distancia benefició mucho a Yabrán, y con esa alianza durante el gobierno de Carlos Menem comenzó el crecimiento del gremio camionero.
Pero el gran salto económico lo dio en los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner, cuando aparecen las empresas de Moyano y las de su mujer haciendo negocios con su propio sindicato.

Su relación con el kirchnerismo es como un matrimonio arreglado”

En los últimos tiempos, Moyano a veces aparece como un aliado incondicional del gobierno, y en otras es más confrontativo. Tiene una forma “vandorista” de hacer política: golpea para después negociar. Aplica esta lógica con el kirchnerismo, pero también con los empresarios y para hacer política en general. Así aprendió a hacer política, le demuestra al otro lo fuerte que es y cuanto lo necesitan. Y en términos de acumulación de poder le fue bastante bien.
Tiene una identificación ideológica con el modelo económico de este gobierno, pero también es una cuestión de conveniencia. Es como un matrimonio arreglado, donde a los dos les conviene tenerse de aliados. Además, en los últimos años el modelo agroexportador benefició mucho a su gremio, con los miles y miles de camiones llevando soja a los puertos todos los días.

Los negocios familiares

Hugo Moyano posee varias empresas junto a su actual esposa, que es una mujer muy influyente en su vida. Se llama Liliana Zulet, y es una empresaria muy polémica que le administra todos los negocios.
Tiene una causa con sentencia de dos años de prisión en suspenso por haber estafado en muchísimo dinero a sus propios empleados y al ex Banco Roberts. Zulet sacaba créditos a nombre de sus empleados y no los pagaba, y después a éstos les embargaban la casa o lo poco que tenían, hasta que se unieron y le hicieron juicio. En ese momento, mientras ella realizaba esta estafa, ellos se conocieron y se enamoraron.
Actualmente Zulet tiene plena influencia en el armado político de su marido. Además, administra y gerencia de la Obra Social del sindicato de camioneros, que es una de las más importantes del país, y por lo tanto maneja muchísimo dinero.

“Moyano quiere ser el Lula argentino”

El objetivo máximo de Moyano es ser presidente. Él reconoció que quiere un “Lula” argentino, pero lo que nunca dijo abiertamente es “ese Lula voy a ser yo”. Tanto él como sus aliados piensan que es el único hombre que puede ocupar ese lugar. El único sindicalista con peso y estructura de base política para presentarse a una elección presidencial es él, aunque no vaya a ganar porque genera un rechazo muy fuerte en la clase media. No hay otro sindicalista que pueda ocupar ese lugar.
Él busca acumular poder hasta donde puede y hasta donde sus aliados se lo recomiendan, porque es un hombre que escucha mucho a sus aliados más cercanos.
El asesinato de Mariano Ferreyra es un golpe terrible para la alianza entre el gobierno nacional y los sindicalistas en general, pero sobre todo para el sindicalismo peronista de la CGT, que siempre está enfrentando a la izquierda sindical, que es la que lo combate todo el tiempo. Este hecho los perjudica.
El gobierno se vio involucrado porque hubo negligencia por parte del Ministerio de Trabajo, que no atendió el problema cuando debió hacerlo, pero también porque tiene una alianza política y económica muy fuerte con gremios muy pesados como la Unión Ferroviaria.
Esta alianza se sintió tocada desde este punto de vista, y el asesinato de Ferreyra despertó en el gobierno nacional la necesidad de despegarse de algo en lo que le es sumamente difícil hacerlo.

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