Jueves, 30 Marzo 2017 18:42

Soy mi Trabajo: Mefro Wheels

Escrito por  La Brújula

La planta de Mefro Wheels se encuentra en Ovidio Lagos al 4400, en la zona sur de Rosario. Es la única fábrica que produce llantas en todo el país y la fuente laboral de 170 obreros. A fines de 2016 dejó de producir, entre otras cosas, debido a la política de apertura económica y de importaciones llevada adelante por el gobierno de Mauricio Macri. Hoy los trabajadores enfrentan un panorama incierto, con tres meses de sueldos atrasados y a la espera de que las autoridades resuelvan la situación. Pero esto nos los detiene y, a pesar de los palos en la rueda (como el reciente corte de luz en las instalaciones), continúan unidos en la lucha.
Te invitamos a conocer las historias de estos trabajadores, que frente a las adversidades mantienen abierta la fábrica todos los días.

Trabajo realizado por el Equipo de Fotografía y Cronistas de la Cooperativa de Comunicación La Brújula 

 

  

 

Diego Sánchez (34 años)

Ingresó a la planta hace once años y trabaja en la línea de perfilado automático. “El conflicto empezó desde noviembre, el resto de los años los viví bastante cómodo. Esto nos afectó mal. Por suerte tenemos el apoyo de la familia que nos saca adelante a todos”.
“La verdad que la provincia y la UOM (Unión Obrera Metalúrgica) nos están dando una mano barbará; sin la ayuda de ellos no hubiésemos podido seguir subsistiendo, porque no estamos cobrando nada. Tenemos buenas expectativas, esperamos que se pueda vender y que no se llegue a la quiebra”.

 

Miguel Valentino (61 años)

Hace 19 años que está en la fábrica, en la parte de re trabajo e inspección final, controlando “que las ruedas salgan bien, para luego pasarlas a pintura”. Confiesa que ya atravesó “varias penurias”, desde que la planta era Cimetal, quebró en 2001 y luego pasó a manos de capitales extranjeros. “Cuando la vendieron a los alemanes se nos vino todo abajo”, asegura. 

“Cuando entré a esta fábrica pensé que iba a estar tranquilo y lo que menos hubo fue tranquilidad. Dos por tres se presentaba un lío. Este conflicto nos afectó mucho. No tener una fuente de trabajo segura, un sueldo que cobrar, esto te trae problemas con tu familia. También te trae desgaste, te estresás mucho y llega un momento que lo único que nos mantiene es la unión de los compañeros”. 

 

“Hay algunas autoridades que hicieron una mala conducción y otras que ahora están al lado nuestro. Lo tomamos todo con pinzas porque cada dos o tres días parece que se encamina, y se vuelve a caer. Esperamos que se llegue a buen puerto”.

 

 

Fernando Ortolani (36 años)

Durante 12 años fue operario de la planta, hasta que el 2 de enero pasado lo eligieron como veedor. “Soy uno de los tres veedores que está para hacer el control financiero y productivo de la empresa. Estos años han sido de un progreso lento, pero progreso al fin, y los últimos tres meses fueron exhaustivos. Se encontraron cosas que no queríamos encontrar”.
“Los tiempos nuestros no son iguales a los tiempos de los empresarios. Hace tres meses que estamos peleando y tratando de mantener el fuego prendido para seguir adelante. Hoy la empresa está con las puertas abiertas únicamente por los trabajadores, que vienen todos los días”.

“Esto causa estrés, a la noche no se puede dormir, estás constantemente tensionado. Uno no quiere dejar en banda a nadie. Por el lugar que ocupo, tengo que representar a mis compañeros y hacer valer el esfuerzo que estamos haciendo. Tenemos el apoyo de todos los concejales de Rosario y dialogamos con el gobierno de la provincia que se está portando. Lo que no tenemos es un apoyo a nivel nacional. También el sindicato nos está haciendo un aporte monetario para ir paleando esta situación”.
“El futuro puede ser bueno, tenemos esperanzas de que esto siga adelante. Hay capacidad productiva, capacidad humana y valores. Llegamos hasta acá por la unión que tenemos”.

 

Gabriel Lacona (26 años)

Trabaja en la parte de mantenimiento, como administrativo. “Apenas entré se podría decir que estaba en una fábrica que andaba muy bien. Con el correr del tiempo, vimos cómo se fue degradando la situación económica y general. Los ahorros se van terminando y cada vez hay que achicar más cosas, se hace difícil”.
“Al conflicto lo vemos complicado, porque depende de la decisión de una persona que está a 13 mil kilómetros de distancia. Las autoridades nacionales estuvieron ausentes. Hace un mes viajamos a Buenos Aires, el ministro de Trabajo (Jorge Triaca) nos prometió cosas que hasta ahora no cumplió. La provincia nos está dando una mano importante. Esperemos que se resuelva lo más pronto posible. Creo que la solución es una venta de privado a privado, porque se habla de expropiación o de otras cosas, pero eso lleva un tiempo bastante largo y nosotros estamos muy apretados con los tiempos”.

Hugo Alberto Passalacqua (56 años)

Empezó a trabajar hace 30 años, cuando la fábrica era Cimetal. “Después presentó la quiebra y la compró un empresario de Buenos Aires. A los cuatro o cinco años la vendió a Mefro Wheels y pasó lo que está pasando ahora. Estamos esperando a ver quién la va a comprar, mientras tanto vendemos lo que más se pueda para cobrar”.
“Cuando entré estaba en la parte de inspección final de llantas. Me sacaron de ahí porque era un trabajo muy pesado y me mandaron a cataforesis, para cargar la rueda que viene de la parte de montaje. Gracias a Dios tengo otras entradas, pero esto nos afecta mucho. Hay que pagar cuentas, solventar gastos de la casa. Tengo una hija de 26 años, tiene su pareja, su hija y por suerte ella trabaja, es independiente”.

“Las autoridades nos ayudaron bastante en el conflicto, la provincia nos depositó plata. Tenemos una expectativa bastante buena porque es la única fábrica de llantas en el país. Pienso que va a pasar por lo menos un mes hasta que se acomoden las cosas. Y bueno, empezaremos de vuelta, por lo menos vamos a tener una fuente de trabajo. Esperemos que se dé”.

 

Alfredo Lo Coco (47 años)

Este año se cumplirán 25 años que está en la fábrica, trabaja en la parte de inspección final. “Si bien fueron lindos años, ya pasé por una quiebra y ésta es la segunda vez que paso por una crisis en la empresa. El conflicto se está poniendo demasiado duro, ya que no tenemos manera de cobrar algo para mantenernos. Pero vamos a seguir luchando para salir adelante”.
“Si bien tenés el apoyo de tu familia, no deja de crearte problemas porque la plata falta; no hay manera de subsistir si no tenés un laburo aparte. El estado de incertidumbre y nerviosismo que te crea esto es inevitable. Esperamos salir adelante, que los alemanes se dignen a vender la empresa porque hay oferentes para comprarla, hay inversores. Pero son cosas que todavía están en el aire”.

Pedro Demasin (63 años)

“Lo poco que tengo, lo logré trabajando en la fábrica”, asegura Pedro, quien ingresó a la planta hace 35 años. Está en la parte de matricería y tornería: “Hacemos todo lo que sea para fabricar la rueda y también reparaciones de las máquinas que estén rotas en la producción”.
“Está todo mal barajado desde un primer momento. Sacaron un crédito para las máquinas nuevas y a partir de ahí fuimos decayendo. Estábamos pagando nada más que los punitorios del crédito. Todo empezó a ir cada vez peor y llegamos a esto. Esto nos afecta a todos por igual, nos estamos quedando sin trabajo”.

“Hasta ahora las autoridades se han portado bien. No podría hablar mal porque nos apoyaron con plata, con bolsones. Uno no lo quiere porque prefiere ganárselo, pero la verdad es que estuvieron presentes. Esperamos que esto arranque otra vez y que sea para bien. ¿El obrero qué puede esperar? Volver a trabajar”.

 

Gastón López (37 años)

Se desempeña en la parte de pintura, hace ocho años que comenzó a trabajar en la planta. “Estuve bien hasta que pasó este conflicto. Esto nos afecta en lo económico. Te volvés loco porque no sabés cuándo se va a resolver, hace más de tres meses que estamos en esta situación. Es estresante”.
“El gobierno de la provincia nos está apoyando y el gobierno nacional nos defraudó demasiado. Nos costó tener una audiencia con el ministro de Trabajo (Jorge Triaca), que no nos haya dado bolilla nos dolió mucho. Nosotros seguimos con esperanza de que se resuelva esto. Es la única fábrica en el país que hace ruedas para las terminales, la verdad que sería una lástima que cierre. Somos 170 personas que dependemos de esto”.