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¿Cómo prevenir el ataque de la arañuela roja?

Escrito por  Mariana Echaguibel

La arañuela roja en soja es una plaga calificada vulgarmente como “jodida”, pero en realidad no es difícil de combatir si se la controla a tiempo. Sin embargo, sus daños pueden llegar a tener consecuencias irreversibles para esta oleaginosa.  

La arañuela roja es una de las muchas especies de ácaros que se alimentan de plantas que se suelen encontrar en ambientes secos y a la que, generalmente, se la considera una plaga. Los ácaros de esta familia son capaces de tejer telarañas. Es muy pequeña, pero se la puede ver a simple vista como un punto rojizo en las hojas o en los tallos. 

Durante el verano, la arañuela tiene una coloración marrón verdosa con dos manchas más oscuras en los laterales, pero cuando se aproxima el invierno su coloración se asemeja al rojo intenso.

Este tipo de plagas es fácil de controlar, pero si se espera hasta que el lote tenga un ataque generalizado muy probablemente el estrés fisiológico de la planta de soja, producto de la seca y agravado considerablemente por las arañuelas, no pueda ser revertido. Cuando la arañuela se propaga en el lote y llega a afectar el tercio medio de la planta, el síntoma de folíolos totalmente amarronados es irreversible.

 “Vive generalmente agrupada en colonias en el dorso de las hojas y produce hilos de seda en gran cantidad que le sirven de refugio frente a depredadores y acaricidas”

La arañuela empieza en pequeños rodeos que se visualizan globalmente por una coloración más pálida en su inicio (se aprecian zonas más clareadas), coloración diferencial característica de rodeos con mayor nivel de ataque o presencia, en comparación al resto del lote y los efectos en el cultivo son pura y exclusivamente causados por la seca. 

El problema cambia dramáticamente cuando la persistencia de días sin buenas lluvias y altos registros térmicos acentúan la condición de sequía favorable al desarrollo de la plaga, y cuando el exagerado calentamiento del suelo y el aire provocan corrientes convectivas y vientos que favorecen la dispersión de las arañuelas. Todo ello genera un crecimiento exponencial de su población y una rápida difusión de la plaga dentro y entre lotes. Con tal situación, también será exponencial la rapidez del amarronado de las hojas, síntoma que indica un estado de la planta ya difícil de volver hacia atrás por más que las arañuelas sean controladas.

En suma, el hecho de que en un comienzo aparezcan unos pocos focos, manchones o rodeos, y que el grueso del lote tenga un cierto “aspecto de normalidad”, complica para decidir si resulta conveniente realizar o no el control. Sin embargo, y ante una posterior “explosión” de la plaga producto de la continuidad de las condiciones óptimas que la favorecen, en pocos días se puede sufrir la amarga sorpresa de que la situación ha tornado a grave y generalizada, lo cual usualmente lleva a la disyuntiva de saber si valdrá la pena gastar en una medida de control o no, ya que el potencial productivo ha quedado más reducido aún.

Pautas para su control

Como es sabido para cultivos con cierto desarrollo, las arañuelas van colonizando las plantas desde abajo hacia arriba. Mientras las colonias estén sólo en el tercio inferior no habrá necesidad de control. Pero si comienzan a encontrarse colonias de arañuelas en el tercio medio de la planta, y/o se detecta la formación de tela en sus folíolos, o ya se encontraran síntomas iniciales de amarronado en el tercio inferior, será imperiosa la inmediata adopción de una alternativa eficiente para el control de esta plaga.

Antes de pensar en el insecticida a aplicar para el control de la arañuela roja, será de suma importancia no olvidarse de agregar un buen tensioactivo al caldo de aplicación, preferentemente siliconado, usándolo a una dosis no inferior a la indicada en marbete. La importancia del mismo radica en la imperiosa necesidad de reducir fuertemente la tensión superficial de las gotas de aplicación a fin de que éstas no queden retenidas del lado externo de la tela, mientras las arañuelas permanecen protegidas debajo de la misma.

      “Cuando la arañuela se propaga en el lote y llega a afectar el tercio medio de la planta, el síntoma de folíolos totalmente amarronados es irreversible”

Que el caldo de aplicación contenga, además del tensioactivo, un antievaporante o un aceite será de fundamental importancia en aplicaciones diurnas para minimizar su evaporación ante las condiciones normalmente extremas con esta plaga; lo cual permitirá obtener mayor eficiencia en el control de las arañuelas. Las gotas deben estar protegidas tanto en aplicaciones aéreas como en terrestres.

En cuanto a alternativas para el control de arañuelas, una de las más eficientes y de mayor residualidad a la dosis de marbete corresponde al activo insecticida y acaricida llamado Abamectina. Otros activos como el Clorpirifós y el Dimetoato, generalmente a las dosis de 600 cc/ha, son alternativas insecticidas con buena acción sobre arañuelas, pero con limitado poder residual.

Fuente: INTA

 

Ediciones de SURsuelo