Martes, 05 Junio 2012 23:03

Plan ProCreAr: viviendas para ¿Todos?

Escrito por  Lucas Paulinovich

La presentación del plan de créditos para viviendas Crédito Argentino del Bicentenario para la Vivienda Única (ProCreAr) por parte de la Presidenta de la Nación despertó grandes expectativas. En Rosario llovieron los pedidos de turnos. La Municipalidad se quejó de las pocas tierras que la Nación destinó para la construcción. Por el fondo, asoma la problemática de vivienda de los sectores excluidos, aunque no muchos le prestan atención.

Serán 100 mil viviendas por años las que se proyectan construir. El dinero saldrá de un fondo fiduciario compuesto por la Anses y el Tesoro nacional. La presidenta, Cristina Fernández, lo anunció con bombos y platillos, como antes había anunciado la construcción de viviendas para resolver la problemática del Parque Indoamericano en la Ciudad de Buenos Aires. Entonces pareció una competencia con el Jefe de Gobierno porteño, que antes había anunciado un proyecto propio. Al fina, ninguno cumplió. Ahora las promesas vuelven.

El plan anunciado la última semana dará la posibilidad de acceder a créditos a 20 y 30 años, administrados por el Banco Hipotecario, con tasas del 2% al 14% de interés anual. Fue festejado (no sin críticas ni desconfianzas) por casi todos los sectores políticos. Aunque parte del radicalismo, por su parte, apeló a su vieja costumbre de oponerse a todo proyecto que reivindique intereses de los sectores populares, aludiendo “intenciones demagógicas”.
En Rosario se produjo una catarata de pedidos de turnos. Según el secretario de Planeamiento de la Municipalidad, Pablo Barese, Rosario cuenta con más de 100 hectáreas de terrenos fiscales. Desde la Municipalidad aseguraron que el Gobierno nacional solo dispuso de cinco hectáreas de tierras fiscales, que puede albergar unas 500 casas: "no puede ser que en Rosario, donde justamente hay una cantidad de suelo importante, se destine tan poco al nuevo programa que, por otro lado, nos parece muy interesante".

De acuerdo a las estimaciones oficiales, a Rosario llegarán 10 mil créditos de los 100 mil prometidos desde la Nación. Pero el plan parece tener sus privilegiados: “Es una propuesta interesante, ya que apunta a la clase media”, afirmó el secretario de Vivienda y Hábitat de la Provincia, Gustavo Leone. Los sectores excluidos y desclasados, no la tienen tan fácil. Un mes atrás, un magistrado rosarino dio sesenta días para resolver la situación de las 18 familias que ocupan terrenos en barrio Santa Clara. Las 78 personas deben padecer las incertidumbres que provoca la sentencia de desalojo que pesa sobre ellos. Está es una buena oportunidad para comenzar a solucionar problemas de este tipo.

La situación en Villa Gobernador Gálvez

En Villa Gobernador Gálvez se padecen situaciones similares. Hace más de tres meses que empezaron las tomas de terrenos. “Ahora está todo muy tranquilo. Ya ni se habla del tema de tomas”, comenta Flavia, integrante de la Corriente Clasista Combativa (CCC) y participante de las tomas, en diálogo con el programa radial Bárbaros (de radio Universidad de Rosario). La tranquilidad, en este caso, puede traducirse en indiferencia. Las condiciones de vivienda, ameritan que el plan los contemple: “la gente está viviendo precariamente, pero desde la intendencia de Villa Gobernador Gálvez no nos atienden ni se ha presentado ninguna solución ni ningún dialogo”. De acuerdo a la dirigente, son 14 las tomas vigentes, donde afloran casitas de madera, construidas por los propios habitantes. La crudeza del invierno anticipado apura los tiempos y exaspera la emergencia de respuestas. Ante la indiferencia, brota la voluntad: “Acá ya nadie cree que se haga. Por eso, en cualquier momento, con lo que haya, la gente va ir levantado su casita”.

El anuncio presidencial no fue recibido con gran optimismo: “Creemos que la Presidenta lo que quiere es tapar la realidad. En mi familia, ni juntando los recibos de todos los que trabajamos llegamos al mínimo de la plata que piden para sacar el préstamo. Tampoco tenemos dónde edificar”. La afirmación de Leone parece tener su confirmación en estos casos.
La fuente de los recursos tampoco convence a la militante: “Sacan la plata de la Ansés, de los jubilados, en vez de sacarla de otro lado”. Quizás gravar la renta extraordinaria de algunos sectores privilegiados como el financiero o el juego, o aplicar retenciones a las exportadoras que gozan de las ventajas del mercado exterior, pudieran aportar los recursos necesarios.

Los créditos reconocen como mérito otorgar cuotas fijas por cinco años. Para la militante de la CCC, se trata de una trampa: “Después de esos cinco años, te van a cobrar todos los recargos que hasta ese momento no te cobraron”. Pero el incremento establecido prevé ajustarse en función del sueldo percibido por el beneficiario. La implementación práctica desnuda algunas falencias de la teoría: falta de tierras, imposibilidad de acceder al crédito para los de más bajos recursos, desarraigo, etc.
Estos planes, que representan un beneficio innegable, muchas veces recluyen a los beneficiarios a zonas alejadísimas de sus centros de trabajo, o los obligan a confinarse todos juntos, sin posibilidad de decidir dónde vivir, como si se tratara de un ghetto. En Villa Gobernador Gálvez son 2,3 hectáreas las destinadas a la construcción de viviendas para aquellos que no tienen dónde hacerlas. Una cifra que se acerca a la superficie de las ocupaciones: tal vez, el plan de viviendas podría resolver la problemática de las familias asentadas y permitirles una vivienda propia sin tener que abandonar el lugar. Las duras exigencias crediticias, por el momento, lo convierten todo en una utopía.