Lunes, 26 Junio 2017 15:33

Soy mi Trabajo: Talleres Ferroviarios Rioro

Escrito por  La Brújula

Los talleres ferroviarios Rioro en la ciudad de Pérez cerraron sus puertas. El pasado 22 de junio el Grupo EMEPA envío telegramas de despido a los 71 trabajadores, que se dedicaban a la reparación de vagones. Bajo el argumento de la falta de demanda en el sector, la empresa dispuso retiros voluntarios en dos ocasiones que fueron aceptados por una parte de los obreros. Los que continuaron trabajando jamás recibieron respuestas claras de los directivos respecto a la situación en la que se encontraban.
Un día antes del cierre, nos acercamos a los talleres ubicados a unos metros de la intersección de la calle Mitre y la Ruta Nacional 33, para dialogar con los trabajadores. Te invitamos a conocer sus historias, preocupaciones y reclamos ante una decisión que los dejó en la calle en medio de un panorama incierto.

  

 

Ariel Velázquez

Hace ocho años que trabaja en los talleres como soldador. “Más o menos nos desempeñamos todos en soldadura, armado, interiorismo, pintura; un poco de todo para reparaciones ferroviarias”, comenta. Y asegura que desde hace varios años la actividad se ha visto afectada: “No sé si por el tema político o porque la empresa va tirando de a poquito para ellos, pero esto va cayendo. Hace ocho años que venimos en baja y no podemos remontar en ningún momento”.
En cuanto al conflicto, Ariel no vislumbra una salida favorable: “Se ve duro porque hay 71 familias que penden de un hilo. La empresa nos tiró un retiro voluntario, pero de acá a un mes y medio no tienen más trabajo para nosotros en esta planta, pero sí para llevar a Laguna Paiva y Chascomús que hacen el mismo trabajo”.

La situación crítica del país es una preocupación más para los trabajadores: “Uno se involucra con la empresa, saca créditos, vive el día a día. Hoy no alcanza mucho la plata para el trabajador, viene a trabajar para comer y comprarse algo más, no puede ni salir de viaje a 300 kilómetros. Salís de acá y vas a buscar trabajo a otro lado, y la verdad que no hay nada”.
Si bien cuentan con el apoyo del gobierno provincial, no han tenido comunicación con el Ejecutivo nacional. “Por ahora nos estamos moviendo con el sindicato (Unión Obrera Metalúrgica) y con algunos ministros de la gobernación”, señala. Mientras tanto, Ariel y sus compañeros esperan una respuesta de la empresa: “Queremos que nos diga cuál es su plan para más adelante. Nosotros queremos seguir trabajando, que la empresa vea nuestra predisposición, más adelante veremos lo que pasa. Estamos en una situación compleja”, lamenta.

Sergio Lazo

Trabaja desde que el Grupo EMEPA se hizo cargo de los talleres: “Me desempeño como supervisor de un sector y soy delegado de Asimra (Asociación de Supervisores de la Industria Metalmecánica)”, precisa.
Al igual que sus compañeros, cuestiona la poca claridad por parte de la empresa: “En ningún momento dijo que iba a cerrar la planta. Después del segundo retiro voluntario, hicimos una movida para salvaguardar las fuentes de trabajo. Nos comunicamos con el intendente de Pérez, Pablo Corsalini, con los dos gremios y se convocó a una reunión con los ministros de Trabajo y de Producción de la provincia. El gobierno propuso realizar en los terrenos donde están los talleres un parque industrial, para que puedan invertir otras empresas. Estamos dispuestos a hacer una capacitación para realizar otro tipo de trabajo, si es necesario. La planta está apta para trabajar de cualquiera manera”.

Tampoco es la primera vez que Sergio vive un conflicto de esta magnitud: “He atravesado varias veces este tipo de situaciones, de quedarme sin trabajo. Tengo 55 años y teniendo en cuenta la situación del país que en vez de abrir fábricas, las cierran, es complicado”, expresa con pesar ante un panorama desalentador.

Rubén Pérez

Comenzó en los talleres en septiembre de 2009 y se desempeña como delegado: “Empecé con trabajos variados y después me pusieron en el pañol, que es donde se entregan herramientas, insumos. Ahí estuve hasta abril del año pasado que comenzó este problema con el retiro voluntario de 120 trabajadores, y por el pedido del gerente empezamos a hacer todo tipo de trabajos. Ahora estoy en un torno para el cual no estoy capacitado, pero es lo que hay”, relata.
La empresa ofreció retiros voluntarios en dos ocasiones. “El año pasado se dijo que los retiros eran porque no había tanto trabajo, pero con menos gente se podía seguir. En este momento, argumenta que no hay nada de trabajo y que no consiguen licitaciones, que las han ganado otras empresas”.
Con esta forma de manejarse, la firma genera mucha incertidumbre entre los trabajadores. En las últimas semanas tuvieron el apoyo del gobierno provincial y la Municipalidad de Pérez, y mantuvieron un encuentro en la UOM con los directivos: “No vi voluntad de la empresa, los tomó de sorpresa que seamos tan apoyados. Se le dio un buen incentivo para seguir y ya van más de diez días que no dan respuesta, dejan mucho que desear”.

Rubén afirma que esta situación la vivió varias veces. “Desde que volvió la democracia ningún gobierno pensó en el obrero. Gobiernan para ellos y para los grandes empresarios. Mi sueldo básico es de 14 mil pesos por mes, es una locura. Tengo 57 años, de acá voy a un depósito, a cuidar de noche un galpón. Mano especializada y conocimiento fabril tengo, pero no hay oferta laboral. Yo lo veo en los chicos que se retiraron el año pasado, que están changueando o en nada”, señala.
Las herramientas para una salida que resguarde las fuentes laborales están dadas: “La solución la planteó la provincia, hacer un fideicomiso con muchos beneficios para la empresa, pero no acepta. Decidimos no retirarnos porque perdemos todo. Le dije al abogado que, como delegado, hasta que no me echen no me voy, así y todo, aunque me echen, algo vamos a hacer”.
Los trabajadores se mantienen firmes en la idea de continuar la lucha: “Hemos tenido algunas asambleas con los compañeros y hemos llegado siempre a la idea de seguir. Salvo el caso especial de una persona que está por jubilarse. Se le informó a la empresa en Buenos Aires que esta persona se quiere retirar, pero no hemos recibido ninguna respuesta. Los abogados no nos contestan el teléfono. Estamos como en la nebulosa”.

 

Nota: Francisco Cobelli

Edición: Betiana Spadillero

Fotografías: Fernando Der Meguerditchian

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