Viernes, 23 Junio 2017 17:08

Lucero: Son momentos históricos, el movimiento sindical rosarino definió estar en la calle

Escrito por  Irene Orellano - Nahuel Militano

El secretario General de Sadop Rosario, Martín Lucero, analizó la actualidad del sindicalismo, la unidad del sector y los nuevos agrupamientos. Además, refirió a la concepción del docente como trabajador y a las redes sociales como plataforma de comunicación. El dirigente también dio su opinión sobre la renovación sindical: “Hay que generar que los compañeros se comprometan y que eso se pueda plasmar de manera democrática”, afirmó.

En el micro Sindicatos del programa La Brújula de la Semana, que se emite por FM Wox, el titular de Sadop Rosario, Martín Lucero, ofreció su mirada sobre temas que afectan el sindicalismo local.

—¿Qué visión tenés del sindicalismo pensando en este año electoral?

—Son momentos históricos que requieren definiciones. El movimiento sindical rosarino tomó la definición de estar en la calle. Es decir, cada vez que un sindicato tiene un problema, lo acompañamos; y en ese sentido me parece que es una definición estructural. No me parece que sea el momento de apostar al diálogo inocuo. Venimos de cuatro convenios con el gobierno nacional firmados como CGT, como movimiento obrero, en el cual los empresarios se comprometían a que no iban a despedir a nadie. Abrís el diario y todos los días cierra una fábrica. Entonces, ese tipo de definiciones te acercan a la gente y a lo que plantean los compañeros.

—¿Cómo te parece que encuentra este momento al movimiento sindical y a las organizaciones de los trabajadores?

—Hay una memoria histórica. Cuando vienen los momentos de crisis todo el mundo mira a los sindicatos y creo que los sindicatos están dando la respuesta que tienen dar. Venimos de una época de protagonismo en muchos casos. En los momentos de crisis lo que la gente espera es que el sindicato cumpla su función esencial que es representar; representar al interés. Y en eso con distintas variables. Tenés un grupo de sindicatos más dialoguistas, tratando de buscar la solución a la negociación; otros creemos que hay que tener una postura más firme en lo que es la protesta y demás. Y después tenés un montón de expresiones hacia adentro de los sindicatos que ponen en tensión todo eso, porque los sindicatos son heterogéneos. En el caso del gremio nuestro, que es del sur de la provincia, no es lo mismo el compañero que vive en Rosario, que el que vive en Arón Castellano; tienen otra realidad.

La grieta docente: ¿Trabajadores o profesionales?

El secretario General de Sadop Rosario refirió a la concepción del trabajador docente y la ardua tarea de generar conciencia de clase, mientras que el sistema educativo intenta pensar al docente por fuera de esto.

—¿Qué concepción tiene el docente privado como trabajador?

—Eso es inherente a la condición del sujeto social que representamos. Ese tema del conflicto entre profesional y trabajador se da mucho en los docentes y en los periodistas. He tenido discusiones con compañeros en la universidad que normalizan tener que facturar. Ahora pasa algo parecido con los medios que se van sindicalizando. Pero ese conflicto también tiene que ver con una aspiración social de donde vos querés estar, pero también esa concepción la trabaja la patronal; más que nada en los institutos superiores o los terciarios, donde dicen “cómo un profesional va a ser paro”, como si no se pudiera.
No podés negar tu condición de trabajador, porque perdés las cuestiones más lógicas. Con el tiempo se fue tomando una mayor conciencia de clase, en la cual la suerte de un trabajador de la educación no es muy distinta, en determinado modelo económico, a la suerte de otros trabajadores de una empresa metalúrgica, de construcción, el periodista o el bancario. Se da básicamente de la misma forma, porque cuando viene para atrás el tema viene para atrás para todos.
Unidad de los trabajadores, y al que no le gusta…

Al analizar la coyuntura política del país, Martín Lucero indagó sobre las distintas expresiones de unidad del movimiento obrero, la burocracia sindical y la relación con los partidos políticos.

—¿Cómo ves la posibilidad de unidad de diferentes sectores del sindicalismo?

—Los momentos de crisis te llevan a la unidad. Creo que es mucho más factible tener expresiones unidas hoy que en el pasado. Soy de quienes descreen de la totalidad de la unidad del movimiento obrero. Creo que los sindicatos expresan núcleos de pensamiento, por eso hay algunos que están en una idea política y otros en otra. Lo importante es que esos bloques sean lo más unidos posible y representen la mayor cantidad de trabajadores. Es un error tener 85 mil centrales obreras, pero quizás es imposible que haya una. Creo que el movimiento obrero puede estar organizado y unido, no creo que haya una sola central. Es unidad de acción. El enemigo común. Después creo que va a haber bloques distintos de representación.

—En proyección, ¿ves una concentración sindical?

—No, creo que van a seguir existiendo los bloques. Lo que puede haber es reformulación dentro de esos bloques; o sea, puede haber sectores de la CTA que terminen en un nuevo bloque con sectores de la CGT. Puede haber unificaciones entre las distintas CGT, esas cosas pueden pasar.

—¿Esos bloques tienen que ver estrictamente con lo sindical o se relacionan con la política partidaria?

—Es inevitable que tengan relación con la política partidaria. Ahora, las grandes fracturas no tuvieron que ver con la política partidaria, sino con los conflictos hacia adentro de las organizaciones y la forma de ver la política gremial. Eso después tiene una manifestación política, pero que es previo, no es que se rompió la CGT para favorecer a tal o cual gobierno. En realidad se rompió hacia adentro en la forma en la que la gente ve las reivindicaciones, para algunos terminan siendo determinantes algunas reivindicaciones, que para otros no.
El último gran quiebre de la CGT, que fue en el gobierno de Cristina (Fernández), tenía que ver con algunas reivindicaciones como la del Impuesto a las Ganancias. Después se articula en la política eso, pero la contradicción es interna.

—Algo parecido se vio en el último acto de la CGT, esta idea de que fueron las bases las que presionaron para el paro del 6 de abril

—Va tomando una mecánica distinta, el nivel de demanda que viene de abajo es mucho más directo. Las redes sociales son una herramienta mucho más importante para percibir el humor social; o sea, podés percibir qué es lo que están pensando los compañeros, los distintos sectores del movimiento obrero. Es mucho más fácil articular. Lo que vos sentías en el humor social era la necesidad de parar la mano. Si bien no hay que comerse que la vida es Facebook, ni es Twitter, hay que darle importancia; sino no existirían los Call Centers de trolls.

—¿Ese humor social alcanza o va a terminar empujando una renovación sindical? ¿Es una etapa de eso o es un pico?

—Creo que la renovación sindical se va dando, pasa que tiene sus particularidades respecto de las historias de cada sindicato. Si te ponés a ver los cuadros que hace Clarín mencionando algunos compañeros que hace tantos años que están en los gremios; cuando a eso lo vas llevando a las delegaciones o lo vas viendo hacia abajo, tenés un montón de renovación. En los sindicatos de Rosario hemos cambiado en los últimos 8-10 años. Eso después va para arriba, pero son procesos que llevan años.

Lo que sí es claro es que la renovación tiene que venir de los sindicatos hacia adentro. Lo que hay que generar es que los mismos compañeros se comprometan, tengan la movilidad y el interés, y que eso se pueda plasmar de manera democrática. La reformulación de los sindicatos tiene que venir de adentro y de gente que estuvo afiliada. Del proyecto que presentó Cambiemos, nunca ninguno estuvo afiliado a su sindicato. Pero es fácil hablar de la democratización de los sindicatos. ¿El problema es que el sindicato no es democrático o el problema es el sindicato?

La entrevista completa en La Brújula de la Semana.