Viernes, 21 Abril 2017 21:55

Oscar Lupori: Es inconcebible ser creyente sin estar comprometido económica, social, cultural y políticamente

Escrito por  Francisco Cobelli

Oscar Lupori fue uno de los fundadores del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo en Rosario e integra el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. Refirió al trabajo con los sectores más vulnerados en los barrios de la ciudad. “A la gente no le alcanza el dinero”, remarcó. También contó que proviene de una familia obrera: “No defender de donde uno viene, sería negar nuestros orígenes”, afirmó.

“La Iglesia saluda con orgullo y alegría una humanidad nueva donde el honor no pertenece al dinero acumulado entre las manos de unos pocos, sino a los trabajadores, obreros y campesinos”, decía el manifiesto que 18 obispos de distintos países redactaron en 1967. El mismo que logró la adhesión de más de 200 sacerdotes en Argentina y dio paso a la formación del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo en nuestro país.
En aquellos años, una buena parte de la Iglesia entendió la necesidad de luchar contra la opresión del sistema y abandonar la comodidad de los templos, para estar cerca de aquellos que más lo necesitaban.

“La ilusión para quienes estábamos en el seminario en ese momento era trabajar para el mundo obrero”, afirmó Oscar Lupori, quien integró el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. En su paso por la sección “A Viva Voz” de La Brújula de la Semana, dijo que lo marcó la metodología de uno de los sacerdotes del seminario: “Observar, reflexionar desde el evangelio, pero siempre concluir con una propuesta operativa para cambiar lo que se veía que era injusto”.
Cuando salió del seminario comenzó a trabajar en el barrio Belgrano de Rosario, donde aprendió de un sacerdote que “dedicó su vida al barrio, que era obrero y su vida fue de humildad”. Luego estuvo junto a los jóvenes y los trabajadores en Casilda y Tortugas.

A fines de los ‘60 se reunían “sacerdotes que se encontraban en la misma línea, para hacer un diagnóstico de lo que pasaba en Rosario”. De allí surgieron varios análisis plasmados en 20 hojas que se presentaron al obispo Guillermo Bolatti, lo que derivó en un conflicto. “Nuestra propuesta era que no se podía concebir el hecho de ser creyente sin estar comprometido económica, social, cultural y políticamente; en base a aquello que dijo Jesús: dichosos los pobres porque a ellos les perteneces el reino de Dios”.

En esa línea, consideró que lo que se hizo en aquel momento dio frutos porque “existió un grupo numeroso que se comprometió a trabajar en los asentamientos precarios y que tomó en serio que la clave es optar por los pobres”. Agregó que desde 1975 “han sido años de retroceso en cuanto a la justicia social y a la idea de que la economía debía ajustarse a esa justicia”.  Además, recordó a los ’90 como una época de “gran ajuste” para el mundo obrero, y afirmó que en la actualidad “a la gente no le alcanza el dinero”.

La Casita del MEDH

Lupori trabaja junto a un grupo de jóvenes en un espacio ubicado en la zona noroeste de Rosario llamado “La Casita”, que pertenece al Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH). La organización fue creada en 1976, en vísperas de la dictadura militar, y desde entonces es uno de los organismos de derechos humanos reconocidos en el país.

Uno de los espacios que componen este proyecto es el “socio-educativo”, donde trabajan con chicos de primaria y secundaria. Entre las dificultades que enfrentan, mencionó “la necesidad de hacer las tareas”; para lo cual forman grupos pequeños donde pueden realizar consultas y recibir ayuda. Otra  dificultad tiene que ver con los contenidos que se dan en la escuela: “Es una cuestión clave vincular los aprendizajes con la cotidianidad de los chicos”, enfatizó.

En cuanto al panorama general de las organizaciones que trabajan en los barrios, destacó: “Si uno logra trabajar en red, se potencia todo”. Al respecto, insistió en la importancia de incentivar el trabajo colectivo y solidario: “No hay que fomentar la competitividad despiadada entre los chicos”, concluyó.

5 frases destacadas de la entrevista:

►Uno viene de familia obrera, sería negar nuestros orígenes no defender de donde uno viene

►Es inconcebible ser creyente sin estar comprometido económica, social, cultural y políticamente por aquello de dichosos los pobres porque a ellos pertenece el reino de Dios

►Desde 1975 para acá han sido años donde retrocedimos en la justicia social, en la idea que la economía debía ajustarse a esa justicia.

►En la escuela hay dificultad cuando los chicos no pueden conjugar los contenidos con su propia realidad cotidiana

►Si uno logra trabajar en red con otras organizaciones, se potencia todo el trabajo.

Escuchá y mirá la entrevista completa en La Brújula de la Semana.