Miércoles, 09 Noviembre 2016 18:21

Pedido para que se declare la emergencia nacional en adicciones

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El domingo 6 de noviembre la Comisión Nacional de la Pastoral sobre Adicciones y Drogadependencia presentó en conferencia de prensa un documento titulado "Emergencia Nacional: Ni un pibe menos por la droga" donde pide que se declare la Emergencia Nacional en Adicciones. Desde Rosario, el padre Fabián Belay, que participó de la presentación, aseguró que el tema no se trabaja con la profundidad que se debería dada la magnitud del problema.

La conferencia de prensa que se desarrolló el domingo en Buenos Aires tuvo como coordinador al padre José María “Pepe” Di Paola, quien está al frente de la Pastoral sobre Adicciones. Junto a él, religiosos de todo el país que trabajan sobre el tema presentaron un documento que realiza un diagnostico preocupante no sólo sobre el avance del narcotráfico y las adicciones sino sobre la desidia con que el estado (no) enfrenta el tema.

“Lo que se ve es como esta realidad atraviesa todo el país y todos los sectores sociales del país, y creemos que el Estado debe agilizarse a la hora de establecer políticas concretas con respecto a este tema. Hoy cualquier programa o proyecto lleva meses en la burocracia estatal para poder concretarse y de declararse la emergencia se acelerarían. También implicaría mayor partida presupuestaria, porque al ser emergencia se pueden focalizar más los recursos”, explica Fabián Belay, el cura que en la ciudad de Rosario encabeza la Pastoral sobre Adicciones y Droga-dependencia y desarrolla su trabajo en el Hogar del Padre Misericordioso, ubicado en el centro de Rosario y en diferentes barrios de la ciudad.

Sobre el enfoque en que se piensa la Emergencia, tanto el documento presentado el domingo como el padre Belay aseguran que debe ser multidisciplinario e integral. “Creemos necesario un trato más integral, donde por ejemplo la prevención esté vinculada al sistema educativo nacional y de cada provincia. Hay que hacer una inversión de recursos humanos, profesionales y económicos en la problemática. Vemos que hay un enfoque represivo, y una muestra de eso son los presupuestos del Sedronar y los destinados a seguridad, que en el último caso es proporcionalmente más alto”, asegura Belay en comunicación con el programa radial La Brújula de la Mañana emitido por Radio WOX 88.3.

“Hay que decirlo, si a nuestros jóvenes no les ofrecemos oportunidades reales para crecer, para descubrir el sentido de la vida, políticas públicas de prevención y un sistema de salud adecuado, van a ser estructuralmente vulnerables. No alcanza con perseguir al narcotráfico, hay que cuidar a los pibes. Desde ya que no queremos drogas en nuestros lugares y apoyamos los intentos por erradicarlo. En ese sentido, entendemos que sería bueno poner la mirada también en los circuitos financieros que lo hacen posible, porque si no queda como un problema de los pobres y las fuerzas de seguridad cometen atropellos con los pibes. ¡No! el narcotráfico es una red multinacional con gerentes y CEOs, que saben tanto de complicidades políticas como de comunicación, de maquillar la realidad con teorías novedosas surgidas en universidades prestigiosas, de hacer lobby y buscar leyes favorables a su negocios”, expresa el documento de la Pastoral.

“Vemos que se declaró una emergencia en seguridad, pero creemos que no está la emergencia solo en el control punitivo, porque hay  generaciones excluidas por el sistema, ¿Qué hacemos con ellos? Porque se reprime eso, pero ¿qué pasa con los ladrones de guante blanco? ¿Y los sectores políticos que avalan el avance de esto?, se cuestiona Belay.

En torno al problema de las adicciones el cura rosarino que formó el Foro contras las Adicciones de Rosario que agrupa a diferentes organizaciones religiosas, políticas y civiles, pone siempre el acento en las consecuencias sociales, y en ese desarrollo esboza también una concepción en torno a la función que sobre los pibes tiene la droga.

“Si erradicamos la droga del país, la pregunta es qué hacemos con esos jóvenes que estuvieron anestesiados durante años. ¿Tenemos para ofrecerles tratamientos? ¿Cómo acompañamos los procesos humanos, psicológicos de los pibes que dejan el consumo? Esas personas van a empezar a reclamar una salida laboral, oportunidades. ¿Qué le ofrecemos hoy al joven que sale del consumo? Si por el consumo a veces no puede terminar la escuela, ni tiene capacitación de oficio, hace falta acompañar a esa generación que la misma sociedad dejo al margen”, explica. En ese sentido el documento de la Pastoral es claro: “No alcanza con perseguir al narcotráfico, hay que cuidar a los pibes”.

“Ni un pibe menos x la droga”

La campaña “Ni un pibe menos x la droga”, lanzada a comienzo de años por organizaciones sociales como la Corriente Clasista y Combativa y la juventud de la CTA Autónoma, realizó en junio jornadas en todo el país esbozando la preocupación que desde la militancia barrial viven miles de familias en el país.

En el marco del Día Internacional de Lucha contra las Drogas y el Narcotráfico, representantes de la Corriente Clasista y Combativa, la Juventud CTA Autónoma, el Movimiento Vientos de Libertad, el Frente Popular y los curas villeros realizaron encuentros que contaron con actividades deportivas, culturales y recreativas, además de una radio abierta para visibilizar y concientizar la problemática de las adicciones.

Aquí en Rosario, la jornada se desarrolló en la Plaza Pringles y contó con la participación de diversas organizaciones sociales, políticas y religiosas. También en la ciudad de Casilda, luego de la muerte de Francisco Quintana (joven que murió tras el consumo de LSD) se conformó el movimiento “Ni un pibe Menos x la Droga”, que este mes marcha a un nuevo encuentro de debate y planificación de actividades a un año de la muerte del joven casildense.

Distintas perspectivas para una misma problemática

Consultado sobre las distintas dimensiones del problema y sobre otras miradas que ponen el acento en un problema más médico que social, Belay asegura que “muchas veces la mirada ni siquiera es médica, los pibes tarda horas en ser atendidos en la salud pública, y si se los recibe se los libera sin contención, sin articular con un tratamiento. También vemos el prejuicio de que al adicto se lo despacha en las guardias públicas y aparece solo la noticia de que un pibe se puso violento. Muchas veces son personas que están horas esperando con una sobredosis, no se ve que es una persona enferma. ¿Está el sistema preparado para recibirlos? ¿Hay camas para ellos si las necesitan?”, se pregunta el religioso que semanalmente recibe en el Hogar Padre Misericordioso a jóvenes con distinto grado de adicciones de toda la región para su tratamiento. “Si no trabajamos la prevención, y desnaturalizamos el consumo es muy difícil”, asegura.

En la provincia de Santa Fe, e incluso en la administración nacional a través del SEDRONAR ha ido creciendo una corriente teórica que prefiere hablar de “consumos problemáticos” y “consumos recreativos”, así como de la necesidad no de terminar con el consumo sino de “reducir los daños” que este provoca.
Esas corrientes de pensamiento también en muchos casos impulsan a través de organizaciones propias el autocultivo de marihuana y la legalización del comercio de la misma.

Desde esa perspectiva se acusa a planteos como los de la campaña “Ni Un Pibe Menos por la Droga” o de la Pastoral Social de Adicciones como “abstencionistas/prohibicionistas" y se argumenta que como políticas han fracasado en el mundo.

Sobre ese debate Belay explica que “acá se hacen planteos teóricos del tema, se consultan científicos de distintas miradas, pero no hay planteos que surjan desde una mirada de la realidad cotidiana argentina, se plantea como única mirada el consumo saludable o recreativo, pero la realidad es que el pibe de bajos recursos no usa la droga para recrearse, la usa para evadirse ante el drama existencial que vive. Pero incluso desde la perspectiva de la neurociencia es claro que el cerebro de las personas queda totalmente afectada en sus funciones fundamentales, y a nivel intelectual estamos generando una generación con el pensamiento anestesiado”.

“En lo teórico e ideal se puede analizar, pero en lo concreto vemos las consecuencias. Vemos madres que padecen ver sus hijos morir, vemos a jóvenes sin oportunidades, vemos a pibes que matan a otros por dos monedas porque entienden que su vida no vale nada, tampoco vale la del otro, en el día a día la realidad grita esto”, asegura Fabián Belay quien comparte el cierre del documento de la Pastoral sobre la idea de la urgencia de tomar medidas: "¡Ni un pibe menos por la droga! Hay que ponerse a trabajar”

El cannabis medicinal

En medio de esta discusión Santa Fe se plegó al debate sobre la legalización del uso de aceite de cannabis para el tratamiento de algunas enfermedades como la epilepsia reflexiva. El proyecto de ley que tiene media sanción en el congreso nacional prevé que el estado sea el proveedor del cannabis medicinal importándolo desde EEUU donde se produce, pero no avanza sobre el autocultivo ni la legalización. En la provincia de Santa Fe, varios proyectos con el mismo espíritu ingresaron en la Cámara de Diputados, y desde el Ministerio de Salud Provincial dejaron trascender la posibilidad de habilitar los tratamientos en el sistema público de salud. De hecho hoy, tras largas batallas judiciales, el tratamiento se les autoriza a las familias que lo piden e incluso IAPOS ha realizado varias coberturas. La sanción de una ley provincial permitiría agilizar el trámite y evitar las engorrosas tramas judiciales.

El documento presentado el domingo por la iglesia contempla esa discusión y avala el tratamiento, aclarando que “entendemos que es imprescindible que quienes padecen esta enfermedad puedan tener su medicina, y que corresponde al Estado proveerla gratuitamente.

Lo que no queremos es que el reclamo justo de los familiares se entremezcle con políticas que hacen daño a otros. En definitiva, no estamos de acuerdo con las políticas liberales que reclaman el derecho de cultivar, tener o consumir drogas, porque entendemos que no todas las personas están en la misma situación, y vemos que a los pibes que no tienen o tienen pocas oportunidades en la vida, estas acciones les pueden costar carísimas”

Sobre el tema Belay entiende que no se tratan todas las problemáticas “con la misma vara”. “Mientras hay miles de pibes con la problemática de adicciones no vemos respuestas inmediatas como si las hay para otras cuestiones, que también están bien como el cannabis medicinal, pero donde existen muchas menos personas afectadas y se resuelven porque detrás hay un gran lobby con intereses vinculados a la legalización. Estamos de acuerdo con que el Estado brinde el aceite de cannabis, pero vemos como ese mismo Estado resuelve eso y lo otro no”