Lunes, 07 Noviembre 2016 09:47

Rosario y la inseguridad policial

Escrito por  Gabriela Echenique

Nueva fisonomía de la ciudad ante el desembarco de gendarmería y la fuerte presencia policial de la provincia en las calles. Los colores que aportan distintos uniformes de las numerosas fuerzas de seguridad desplegadas en las calles, con acuerdo de los gobiernos nacional, provincial y municipal. Detenciones y apremios ilegales, la realidad detrás del nuevo paisaje.

El 1° de Noviembre no fue un día cualquiera. En una Rosario militarizada bajo la promesa de más seguridad, la mañana del martes dos jóvenes oriundos de la ciudad, David y Hugo, se presentaron en el Ministerio Público de la Acusación, ubicado en la intersección de las calles Mendoza y España, para denunciar que fueron detenidos ilegalmente y torturados.

Hugo (22) se encuentra de visita en la ciudad ya que por razones laborales vive hace 5 años en Córdoba. David (25) su amigo de la infancia, lo pasó a buscar para tomar una gaseosa por la tarde del jueves 27/10, cuando fueron abordados por dos autos, VW Gol Trend color blanco del que bajó un hombre y un Fiat Palio color gris del que bajaron otras dos personas, todos armados. Uno estaba encapuchado, comenzó a golpearlos sin mediar palabra a David y luego a Hugo. Fueron esposados y subidos a uno de los vehículos dónde continuó la golpiza.

Los vecinos del lugar ante la violencia de la situación y viendo que los jóvenes estaban siendo “detenidos”, intervinieron con preguntas acerca del porqué de los golpes, las respuestas de estos hombres fueron confusas y contradictorias.

“En ningún momento se identificaron como policías, los vecinos tomaron fotos y filmaron, ellos se enojaron y nos llevaron 40 metros más adelante con el auto. Después nos pedían un arma, aparentemente querían que le diéramos un arma. Así siguieron golpeando y amenazando hasta que nos llevaron al batallón 121, dónde siguieron las amenazas y las torturas”, relataba David. Entre las amenazas, una fue que no los denunciaran o que les iban a pegar 7 u 8 tiros y los iban a lanzar al río.

“Nos dejaron salir porque según palabras de ellos mismos afuera había gente jodiendo para que nos larguen” señaló Hugo, la otra víctima de esta detención. Los jóvenes fueron obligados a firmar una falsa denuncia de robo que teóricamente fue perpetrada contra tres policías de civil. “Continuamente nos amenazaban que nos iban a matar, no nos quedaba más que hacer lo que decían ellos” agregó Hugo lleno de angustia.

Confesaron tener miedo por la situación vivida pero a pesar del temor y apoyados en familiares e integrantes del Frente Social y Popular, decidieron hacer la denunciar en la Unidad Fiscal de Violencia Institucional y Corrupción Policial a cargo de Karina Bartocci, que los recibió acompañados del abogado Guillermo Campana de la Asamblea por los Derechos de la Niñez y la Juventud, la Concejal de Rosario Celeste Lepratti y el Diputado Provincial Carlos Del Frade, ambos legisladores pertenecientes al Frente Social y Popular.

Ambos legisladores señalaron la gravedad del hecho que se denunció. “Ante este hecho tan terrible que vivieron y la decisión que tomaron de denunciar, cómo no vamos a acompañar… desde el FSP venimos denunciando los casos que conocemos, hay un crecimiento de estos hechos contra los más jóvenes, avizorábamos con la declaración de emergencia en seguridad pública que no acompañamos y la llegada de gendarmería que esto se iba a agravar”, decía la Concejal Celeste Lepratti, otra de las víctimas directas de la violencia del Estado cuando su hermano Pocho era asesinado por la Policía de la Provincia de Santa Fe al mando de Reuteman allá por el 2001.

Por su lado, el Diputado Carlos Del Frade expresó como una señal de lo que ocurre las dos caras de una misma moneda social. “El mismo día que nosotros estamos denunciando el apriete a los sectores populares y a los más jóvenes, el municipio de Rosario lanza el perdón a los que levantaron edificios y no lo declararon. El blanqueo de inmuebles que lanza hoy la municipalidad en medio de la mega-causa por lavado de dinero es casi la presentación de una coartada para los ladrones de guante blanco mientras la mano dura es contra los sectores populares. Las dos caras son de la misma moneda, lo que sufren los chicos por un lado y por otro los verdaderos responsables de la inseguridad con sectores de la mafia que reciben el premio de los gobiernos nacional, provincial y municipal”.

En una semana de graves denuncias por abuso institucional, se sigue sintiendo el endurecimiento de las medidas represivas contra los jóvenes y no contra el delito. Una avanzada sobre los Derechos Humanos en la Provincia de Santa Fe, escondida tras la fachada de una ciudad militarizada con fisonomía de seguridad al servicio de los poderosos.