Lunes, 31 Octubre 2016 18:03

El oscuro blanqueo llegó a Santa Fe

Escrito por  Ignacio Cagliero

Santa Fe adhirió a la ley nacional que intenta repatriar activos no declarados en el exterior, para obtener fondos. Esto en el marco de una interna en el socialismo, que históricamente se manifestó contra los blanqueos de capitales. “Se premia a los evasores y se castiga a quien cumple con todas las obligaciones”, arguyó el diputado Rubén Giustiniani, quien solicitó explicaciones a sus compañeros de partido.

Con 28 votos a favor, 11 en contra y una abstención, la Legislatura santafesina aprobó la adhesión a la Ley Nacional de Blanqueo de Capitales, o de “sinceramiento fiscal”. La iniciativa impulsada por el gobierno de Cambiemos incorpora al circuito legal los bienes que no fueron declarados, sin la necesidad de rendir a la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) el origen de los fondos. En Santa Fe, quienes blanqueen bienes desde 305 mil pesos deberán pagar un impuesto del 1%; con la posibilidad de quedar exentos si los capitales son invertidos un 60% o más, dentro de la provincia.

En diálogo con el programa la Brújula de la Mañana que se emite por Radio Wox, el diputado provincial Rubén Giustiniani (Igualdad y Participación) explicó su voto contra la normativa: “Todo blanqueo es injusto. Se premia a los evasores y se castiga a quien cumple con todas las obligaciones. Es ponerle un cartelito de tonto a aquel que cumple siempre con sus impuestos”, argumentó.

Asimismo, señaló que cuando se habla de blanqueo “hay una delgada línea con el lavado”, y lo relacionó con la megacausa por fraude inmobiliario en Rosario, en la que se presume una vinculación con el narcotráfico. La investigación salió a la luz el 14 de octubre pasado, tras realizarse más de 20 allanamientos en la ciudad. Hay once personas imputadas, entre ellos escribanos, contadores, un sindicalista y empresarios; de las cuales nueve están en prisión preventiva por los delitos de falsificación ideológica de instrumento público, asociación ilícita, estafas inmobiliarias y presuntos lavados de activos.

Interna socialista

La adhesión al blanqueo generó controversias al interior del socialismo, ya que históricamente se había manifestado en contra. Al respecto, Giustiniani -quien fue presidente del Partido Socialista hasta 2012- remarcó su  desvinculación con el oficialismo provincial y le pateó la pelota: “Tendrán que explicar ellos porqué cambiaron una posición que siempre había sido votar en contra”. Y agregó que quienes avalaron la iniciativa sólo dijeron que “el gobernador (Miguel Lifschitz) se los había pedido”.     

Incluso recordó que cuando era senador nacional también negó su voto a la Ley de Blanqueo de Capitales impulsada desde el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, tanto en 2008 como en 2013. “Coherente con lo que siempre dijimos e hicimos, voté en contra”, insistió.

En cuanto a la utilidad real de la normativa y la posibilidad de que puedan ingresar fondos a partir de este mecanismo, indicó que -según información periodística- ingresaron a los bancos entre 5 mil y 6 mil millones de dólares de cuentas individuales. Esta cifra podría multiplicarse por diez antes de que finalice el período de blanqueo.

La relación entre los gobierno provincial y nacional comenzó con algunos cortocircuitos por los tarifazos y las políticas sociales de Cambiemos; y se profundizó con las negociaciones para el arribo de la Gendarmería Nacional a Rosario. De hecho, el Presidente Mauricio Macri llegó a manifestar que Lifschitz era “el gobernador con menos vocación de trabajo en equipo”.

Sin embargo, la relación habría mejorado o por lo menos confluido. Esto parece cristalizarse en la adhesión provincial a la Ley de Blanqueo de Capitales, aunque signifique contradecir una posición histórica del socialismo sobre el tema.

Fotogfrafía: diputados.gov.ar