Sábado, 17 Septiembre 2016 13:59

Crimen de Jonathan Herrera: alerta por posible libertad de policías acusados

Escrito por  Rocio Eraso

Esta semana continuaron las audiencias en el caso de Jonathan Herrera, el joven asesinado en 2015 durante una balacera de la Policía de Acción Táctica. A 20 meses del crimen, la Justicia dejó sin efecto la medida cautelar que sostenía la prisión preventiva de uno de los imputados, quien tendrá prisión domiciliaria. A su vez, se espera una resolución sobre el sobreseimiento de otra de las policías.

En comunicación con La Brújula, la abogada de la querella por la madre de Jonathan, Cintia Garcilazo, brindó detalles de las novedades del caso en los últimos días. Precisó que Alejandro Gálvez, perteneciente a la Policía de Acción Táctica (PAT) y uno de los tres imputados por “intento de homicidio agravado por funciones”, esperará el juicio oral y público en prisión domiciliaria. Esto invocando el “principio de duda” o insuficiencia de pruebas, mediante un acuerdo entre el fiscal Adrián Spelta, la abogada defensora Sara Marcos y Gustavo Feldman (representante de la mamá del hijo de Jonathan).
En tanto, el abogado defensor Luis Tomasevich pidió el sobreseimiento de la cabo Gladis Galindo. El juez de Instrucción N° 7 Juan José Donnola “se tomará unos días para resolver el pedido de la defensa”. Mientras tanto, el lunes 19 se realizará una nueva audiencia para resolver la prisión preventiva del resto de los acusados, así como el rechazo a la unificación de las querellas.

Las pericias

Por otra parte, Garcilazo señaló que las pericias balísticas fueron suficientes para imputar a Ramiro Rosales (PAT) como autor de la herida en la cadera del joven, herida fatal junto a la recibida en el cráneo. A su vez, las pericias arrojaron -por la trayectoria de la bala alojada en la cabeza- que el otro disparo fatal sería responsabilidad de la cabo Gladis Galindo, del Comando Radioeléctrico de la Policía de Santa Fe.
Mientras Rosales y Galindo estarían acusados bajo la figura de “homicidio agravado por funciones”, que podría implicar prisión perpetua; los otros tres acusados figuran por “tentativa de homicidio agravada por funciones”, que podría suponer una pena de 15 años de prisión. Se trata, en este último caso, de los agentes Francisco Rodríguez, Luis Sosa y Alejandro Gálvez.

Cabe señalar que las pericias y el recogimiento de pruebas sufrieron irregularidades, en tanto la investigación está en manos de los propios organismos policiales. “Hay un video que muestra cómo la policía se llevó las vainas del lugar del crimen”, expresó Garcilazo.

La fuerza de una lucha

El asesinato de Jonathan Herrera integra una lista de casos de violencia institucional que en los últimos años se cobró la vida de Franco Casco y Gerardo “Pichón” Escobar, entre muchos otros. Los crímenes de estos jóvenes –con el común denominador de estar implicada la policía- ganaron relieve en los medios y en las calles a partir de la fuerza del reclamo de familiares y amigos por Justicia.

En este sentido, Garcilazo destacó “la fuerza inusitada de la familia de Jonathan”, señalando lo ejemplar de una lucha que se abrió hacia diversos organismos y espacios de derechos humanos. Un amplio sector de la sociedad apoya y sostiene a María Helena, mamá de Jonathan, y a su familia; apoyo que se unifica en la Multisectorial Justicia por Jonathan Herrera.

La abogada mencionó el apoyo de agrupaciones de izquierda, como Causa y PTS, la Asamblea por los Derechos de los Niños y Adolescentes, Patria Grande, la Cámara de Criminología de la UNR, la Fundación Igualar, el Movimiento Evita, La Cámpora, Nuevo Encuentro, Amsafé Rosario, murgas y espacios culturales de la ciudad, el Centro Atajo de la Procuraduría de la Nación, así como un grupo de concejales rosarinos, entre otros.

Los hechos

De acuerdo con Garcilazo, la balacera que atrapó a Jonathan ocurrió cerca de las 3 de la tarde del domingo 4 de enero de 2015. Una persona había robado en una juguetería de la zona de San Martín y Saavedra y fue perseguida por agentes del Comando Radioeléctrico. La persecución llegó hasta Bv. Segui y Ayacucho. “La calle estaba llena de gente en la vereda y esperando el colectivo. Pudo haber sido mucho peor.” Describe Garcilazo. No obstante la cantidad de vecinos en la calle, los agentes del Comando abrieron fuego y abatieron al ladrón hiriéndolo en la pierna.
Ante la presencia de las balas, los hermanos y la pareja de Jonathan –entonces embarazada de su hijo- lograron ingresar a la vivienda mientras Por su parte, Jonathan buscó refugio tras un árbol. Un grupo de cuatro Policías de Acción Táctica (PAT) que viajaba en el colectivo 133 pasó en ese momento por la zona. Estos uniformados, descendieron del vehículo y comenzaron a disparar a mansalva contra Jonathan. “Fue alevoso”, concluyó Garcilazo.