Domingo, 04 Septiembre 2016 19:19

Fernando Carlomagno enciende una ilusión

Escrito por  Ignacio Benitez - Fotografías: Yamila Suárez

Fernando Carlomagno es un nadador argentino que nos estará representando en los Juegos Paralímpicos de Río. Este joven de 23 años, que ya viajó por el mundo obteniendo diversos logros, cuenta como hizo para sobreponerse a una gran frustración y prepararse para competir en los niveles más altos de la natación paralímpica.

“Pipo” Carlomagno como lo conocen todos, llegaba el miércoles a las ocho de la mañana al club Echesortu, lugar donde realiza su entrenamiento. “¡Dale Fernando! Un esfuercito más, hacé 4 de 100 espaldas y ya salimos” le dijo desde el borde de la pileta su entrenador, Gustavo D'Andrea.

A media mañana, el nadador ya estaba culminando su entrenamiento de aproximadamente dos horas y media. Fernando está hace mucho tiempo en un plan de inclusión, entrena con nadadores convencionales, el nivel que tiene al ser olímpico equipara el entrenamiento con federados del club. “En este momento la planificación de él es igual a la de los otros federados. La preparación se diferencia en el tipo de competencia que tenga cada nadador. Él corre olimpiadas, pero tengo a chicos que en la otra semana corren con el seleccionado santafesino. Otra chica compite en Macedonia, corre aguas abiertas, por ejemplo”, cuenta Gustavo, precursor de la escuela de federados en natación del Club Echesortu, semillero de nadadores a nivel nacional.

Mientras se frustraban las fotos debido al vapor de la pileta climatizada y Fernando se preparaba para salir a comenzar la nota, el experimentado pero joven entrenador -que acompañará a Pipo a Río- nos contaba que también tuvo como alumno al padre del competidor, quien lleva el mismo nombre y participó representando a la Argentina en tres Juegos Paralímpicos (Atlanta 1996, Sidney 2000 y Atenas 2004).
Fernando Carlomagno ya estaba preparado y sugirió hacer la nota en la Plaza Buratovich, en frente del club, aprovechando el sol de la mañana después de un largo entrenamiento.
Progresar desde la frustración

El joven nadador nos contó cuál fue la clave para convertirse en uno de los exponentes de la natación nacional. Antes disputar los juegos Odesur que se llevaron a cabo en Santiago de Chile, Fernando venía de ser finalista mundial en los 100 metros espalda -su prueba  principal-,  quedando séptimo y casi rompiendo el récord de América. En Chile, iba a correr su especialidad, siendo una de las primeras en las carreras de ese evento.  Fernando quedó segundo,  pero en los papeles esa carrera no la podía perder. Según él “era imposible, la perdí psicológicamente. No obstante mi rival hizo una carrera magnifica, me sorprendió”. Después de eso necesitaba vengarse, recuperar esa victoria. Ganó todas las carreras que siguieron, en las cuales no tenía tantas posibilidades como en su especialidad. “De hecho, no era el mejor, pero me fui superando”, contó y agrega que “lo que siempre digo es que esa derrota, terminó como una gran victoria y pasa como en la vida, te tenés que levantar de las caídas”. Gracias al resultado obtenido, pudo terminar siendo el abanderado nacional de toda la delegación argentina.

Después de Chile quedó frustrado con su especialidad. Le costó mucho correr los 100 metros espalda, realizó un trabajo fuertísimo con el psicólogo deportivo, pero finalmente volvió a su nivel en la especialidad después de un tiempo. El joven nadador de 23 años obtuvo en lo que va de su carrera tres medallas de los Juegos Panamericanos juveniles, cinco medallas en Juegos Parasuramericanos,  cuatro de oro y una de plata en 100 metros libres en Chile. Además, en los Juegos Panamericanos mayores de Guadalajara 2011, obtuvo una medalla de bronce y en los de Toronto 2015 tres preseas (una plata, una de oro y una de bronce). También participó en dos finales mundiales, en las que consiguió el séptimo puesto. Y, por si fuera poco, recibió el premio Islas Malvinas entregado por la Cámara de Diputados de la Nación: “Un orgullo que me hayan elegido entre tantos deportistas. Ese premio y ser abanderado fue magnifico, cada vez llegan cosas más grandes” dijo emocionado Fernando. Se fue marcando objetivos cortos, su ambición a largo plazo fue clasificar para Rio 2016, lo cual haya a lo lejos parecía casi imposible para el nadador.

Apoyo por parte del estado

Si bien la difusión no es la misma que los Juegos Olímpicos, los deportistas paralímpicos obtienen  las mismas becas que el deporte convencional. Tanto la Secretaria de Deportes de la Nación, como el ENARD o la Secretaria de Deportes de la Ciudad de Rosario y la Provincia de Santa Fe, los reconoce de igual manera que al resto. “Sinceramente tenía miedo con el cambio de gobierno, al ser tan opuestos, no sabía cómo iban a actuar”, admitió Fernando. Y agregó que  “hoy puedo vivir de esto, es mi trabajo y puedo dedicarme de lleno”.

“El desarrollo fue muchísimo en todos los deportes gracias al ENARD, en natación se consiguieron marcas que antes no se conseguían.     Es histórico. El nivel argentino se acercó mucho al alto rendimiento”, sostuvo. Sobre su colega Federico Grabich en los Juegos Olímpicos, de quien se esperaba mucho más expresó: ”Si no hubiera tenido un mal día, probablemente hubiera llegado a la final. Se esperaba mucho más de él, pero a cualquiera le puede suceder”. Destacó también que antes los nadadores argentinos clasificaban con marca B, es decir en un segundo escalón. En cambio, para estas olimpiadas, se consiguieron varias marcas A.

Hay varias asociaciones en lo que es el deporte paralímpico. La federación que representa Fernando es FADEPAC (Federación Argentina de Deportes para Parálisis Cerebral). En la natación, también se encuentran FADESIR (Federación Argentina de Deportes en Silla de Ruedas) FADEC (Federación Argentina de Deportes para Ciegos) y FADDIM (Federación Argentina de Deportes para Disminuidos Mentales). FADEPAC y FADESIR corren juntas, tienen las mismas categorías. Se nivelan de uno a diez. El uno es el que tiene mayor grado de discapacidad y el diez es el que tiene grados más leves. En ese rango,  Carlomagno esta ubicado en el nivel  ocho. Teniendo en cuenta que su discapacidad dificulta la coordinación de sus piernas Fernando explicó: “En pecho soy siete y en espalda ocho. La nivelación cambia según el estilo, no es lo mismo nadar espalda que pecho, estilo en el que predomina la patada”. En este sentido,  “en FADEPAC soy el único nadador que va a Rio, se está trabajando en un semillero para que en unos años se obtenga un nivel más competitivo”, contó.

Hay Equipo

El nadador rosarino remarcó la tarea de Gustavo D’Andrea su entrenador: “Es fundamental su aporte. La natación es un deporte solitario y durísimo para entrenarlo, cuando no tenés ganas, él siempre tiene una palabra de motivación o busca la forma de poder seguir y no cortar el trabajo. Es fundamental en la parte psicológica, es un gran compañero además de un gran entrenador. lo entrenó a mi padre también”, expresó. También cuenta con psicólogo deportivo, un nutricionista, un preparador físicoy un entrenador nacional de su federación.
Fernando heredó de su padre la discapacidad, aunque sus hermanos no la tienen. “En mi familia somos todos deportistas. Mis hermanos más chicos son atletas. Uno de ellos llegó a ser medallista sudamericano. El otro está entrenando a full para llegar. Además, mi mamá fue técnica nacional de atletismo, también de paralímpicos y mi papá también fue nadador paralímpico como yo”, relató.

“Pipo” Carlomagno dejó un mensaje a los deportistas: “El tema pasa por no abandonar y seguir intentando. Siempre se puede, en cualquier problema siempre hay una solución. A mí nunca me afectó mi discapacidad. El tema es aceptarse uno como es, no podes vivir ahí abajo, tenés que buscar la manera de salir”, reflexionó
Fernando Carlomagno estará compitiendo el 10 de Septiembre por los 100 metros pecho y el 13 del mismo mes por los 100 metros espalda.