Domingo, 22 Mayo 2016 15:21

El Federal, aguantando los trapos frente al tarifazo

Escrito por  Betiana Spadillero

Con las subas en los servicios públicos, los clubes de barrio están en vilo por su continuidad. Uno de ellos es el Club Federal, con 350 socios que hacen deportes, buscan contención y formación.  “Nos parece injusto trasladar el aumento a los socios, porque tenemos una perspectiva social”, subrayó el vicepresidente, Damián Parolo. Como paliativo, organizan peñas y ventas de comida; mientras exigen al Estado que tome cartas en el asunto.

Durante los últimos meses, diversos sectores de la economía e instituciones de la sociedad civil han expresado su preocupación ante la imposibilidad de pagar los aumentos en las tarifas de servicios, que comenzaron a registrarse en febrero con la energía eléctrica.  Los clubes de barrio no son ajenos a esta realidad, que pone en jaque su continuidad dejando a miles de niños y jóvenes de Rosario sin lugares de recreación, contención y aprendizaje.

En declaraciones a La Brújula de la Mañana por Radio Wox 88.3, Damián Parolo refirió a la “compleja situación” del Club Federal. “Tenemos pocos ingresos y los únicos son de la cuota societaria. Al tratar de tener un Club con inclusión, la cuota es baja, de 10 pesos para menores y de 25 para mayores”, explicó. Y respaldó esa decisión en una lectura política, que atraviesa a cada una de las actividades de la institución del barrio La República: “Nos parece injusto trasladar el aumento a los socios, cosa que clubes más grandes de Rosario lo pueden hacer. Nosotros tenemos una perspectiva más social, de llegar al más necesitado, entonces eso es imposible”.

No hay Estado, hay empanadas

Además de pagar los servicios, el Club debe afrontar costos de mantenimiento y realizar mejoras de infraestructura; como señaló el vicepresidente de la entidad, “no porque sea un club de barrio y popular, tiene que tener mala estructura o malos servicios sanitarios”. Entonces, una y otra vez, sobreviene la misma pregunta: ¿Quién asume estos gastos? Una alternativa es la autogestión, “cubrir esa diferencia haciendo peñas, vendiendo empanadas”.

Sin embargo, es un gran esfuerzo colectivo reunir un diferencial de más del 100%: “De factura de luz nos venía 1.000 pesos y ahora nos llegó 2.200”, precisó. Y no dudó en remarcar: “Parece que no significa mucho, pero hay que juntar los recursos. Somos todos jóvenes y adultos que tenemos que trabajar, pagar la olla en nuestras casas, nadie recibe un peso del Club. Somos toda gente del barrio, no pertenecemos a ninguna organización política aunque sí nos consideramos militantes sociales”.

Mientras se las ingenian para reunir el dinero, la posibilidad de contar con ayuda de los gobiernos parece lejana. “Tenemos una visión del Estado que tendría que hacerse cargo de estos espacios, cosa que no ocurre por razones políticas. Vamos a seguir insistiendo a la Municipalidad pero tampoco podemos esperar, tenemos que poner el pecho nosotros”, cuestionó. Agregó que a nivel local no hay una entidad que los congregue y visibilice sus reclamos, sino que sólo existe la Oficina de Clubes del municipio (Ovidio Lagos 2501), con la cual “la comunicación es constante” pero se limita a temas burocráticos (trámites, asambleas y rendiciones de subsidios, etc.).
Como opción final, analizan una salida legal para solventar estos impuestos. “Lo peor que podemos hacer es bajar los brazos y dejar el espacio”, sentenció.

La vida del Club

El Federal fue recuperado por los vecinos del barrio -tras la crisis de 2001- y reabrió sus puertas hace ocho años, con una tarea que sobrepasa lo deportivo para incluir acciones de índole social y popular. En las instalaciones de Zeballos al 4641 transitan entre “300 y 350 socios activos que hacen deportes, buscan contención y formación”. La mayoría de las actividades están vinculadas a las liga de fútbol de salón, de vóley femenino y patín; aunque la vida del Club no pasa sólo por allí.

Corría 2013 cuando el Federal y el Club El Luchador (Lima 1350) redoblaron su apuesta cotidiana y crearon la Universidad Popular de las Artes Rosario Oeste; donde “se da fotografía, artes plásticas, guitarra y otras ramas de la cultura”. “Nos parece que son fundamentales en el crecimiento de los chicos -subrayó Parolo y remató, en tono reivindicativo- porque los clubes de barrio son escuelas de vida”.
Escuchá la entrevista completa en la Brújula de la Mañana.

Fotografia: redaccionrosario.com