Martes, 05 Marzo 2013 18:27

Protesta sobre ruedas

Escrito por  Roberto Balder

Ante el comienzo inminente de la cosecha gruesa de la campaña agrícola 2012/13, las distintas representaciones que nuclean a los transportistas de granos hicieron público su reclamo por la actualización de las tarifas que perciben.

 

 

Quien apareció como punta de lanza en el reclamo fue el presidente de la Federación Argentina del Transporte de Cargas (FATAC), Vicente Bouvier, quien se manifestó al respecto a través de diversos medios de comunicación.

Desde el sector anunciaron que buscarán una actualización de entre el 20 y el 30% de las tarifas por kilómetro y tonelada, y pretenden alcanzar una definición al respecto antes que finalice el mes de marzo.

En este sentido, lo que suceda en Santa Fe adquiere particular importancia, atendiendo al gran peso específico que la producción agropecuaria de la provincia representa para la actual campaña a nivel nacional. Teniendo en cuenta las estimaciones, se espera que a partir del próximo mes lleguen a las zonas portuarias de Rosario y Santa Fe un promedio de entre 5 mil y 6 mil camiones por día.

Otro dato a tener en cuenta es que el 80% de la producción agropecuaria del país se transporta en camiones. Estas cifras revelan la fuerte repercusión que podría tener una medida de fuerza en abril, cuando los rumores sobre acciones concretas desde el sector transportista se vuelven frecuentes.

Según Bouvier, las tarifas que se manejan en el transporte de cereales en Santa Fe están notoriamente atrasadas, en especial por el incremento en los insumos utilizados para prestar el servicio, como neumáticos y otros costos relacionados como el pago de peajes.

Desde la última actualización tarifaria en octubre de 2012, por ejemplo, el combustible sufrió un alza significativa, de 5,80 pesos a 6,40 pesos por litro, aunque en algunos casos el gasoil llega a comprarse por 7 pesos.

A raíz de esta situación, desde la FATAC vienen convocando al diálogo a las entidades agropecuarias y a todas las partes involucradas, incluyendo un pedido de audiencia con el gobernador Antonio Bonfatti y la elevación formal de una nota al ministro de Trabajo y Seguridad Social de Santa Fe, Julio Genesini.

Pero, por el momento, el llamado a negociaciones no obtuvo respuesta oficial. “Mientras tanto, los transportistas seguimos trabajando prácticamente a pérdida. Si no conseguimos un aumento de entre el 20 y el 30% para nuestros representados, antes de abril, estaríamos con la energía suficiente como para llevar adelante una medida de fuerza”, declaró Bouvier.

“Sin obtener ganancias, no se puede seguir viajando para no deteriorar los camiones y descapitalizar a los trabajadores", agregó el titular de la FATAC.

Por otra parte, se realizó recientemente en Gualeguaychú una nueva reunión del Consejo Federal de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), que nuclea a 45 cámaras empresariales del sector a nivel nacional.

Desde la FADEEAC coincidieron en el desfasaje de las tarifas respecto de los costos, y también esgrimieron que el “atraso cambiario” deja en desventaja a las empresas que atienden rutas internacionales.

Pero más allá de estas apreciaciones propias del sector, se debatió uno de los aspectos centrales en la cuestión: la negociación paritaria de los choferes. El ahora opositor Hugo Moyano dijo públicamente que los aumentos salariales (el convenio vigente vence el 30 de junio) deben tener un piso del 25%, aunque buscarán incrementos en los sueldos de hasta un 30%.

Si bien desde las cámaras empresariales reconocieron que todavía no hubo ninguna negociación ni contacto formal con el gremio por este tema, los pedidos de “moderación” en los reclamos toman fuerza, y la mejora en las condiciones salariales de los camioneros tendrá un impacto evidente en los costos del transporte.

Teniendo en cuenta que el 85% de las empresas de transporte del país poseen entre 1 y 5 camiones, el impacto de la inflación en empresas de pequeña o mediana infraestructura generan un efecto preocupante, aunque esto no debería ser motivo para frenar la recomposición salarial de los trabajadores del sector.

En última instancia, la forma en que esta situación se resuelva tendrá incidencia directa sobre los números que manejan los productores agropecuarios de la región, ya que el transporte representa, en promedio, un 10% de sus costos, y muchos de ellos dependen de un año positivo para recomponerse del duro golpe que significó la floja campaña del 2012.

En medio de un 2013 que comenzó con duros roces entre el gobierno nacional y las entidades agropecuarias, las eventuales consecuencias en la profundización del reclamo de los transportistas, como un cese de actividades, representan una variable que imprime más tensión a la ya complicada relación de la gestión de Cristina Fernández con el sector agropecuario y sus actividades relacionadas.

El reposicionamiento político de Moyano, las políticas nacionales que siempre terminan por perjudicar a los sectores más postergados de la cadena agroproductiva y comercial, y la necesidad de obtener divisas por parte del gobierno nacional, que enfrenta un año con pronóstico reservado en lo económico, hacen que el conflicto relacionado al transporte de granos merezca especial atención durante las próximas semanas.