Martes, 22 Abril 2014 20:21

Historia│Alzamiento militar carapintada

Escrito por  Martín Sueta
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“Compatriotas, compatriotas… Felices Pascuas, la casa está en orden…” Con estas palabras, el entonces Presidente, Raul Alfonsín, se dirigía al pueblo argentino que se había reunido en Plaza de Mayo convocado principalmente a través de la radio. ¿La razón? En las pascuas del año 1987, un levantamiento militar puso al límite nuevamente la situación democrática del país.

En aquellos tiempos Aldo Rico, se amotinó en Campo de Mayo junto a otros oficiales. El ex combatiente de Malvinas viajó rápidamente desde Misiones, donde  el era el jefe del Regimiento de Infantería de San Javier, para llevar a cabo una resistencia contra la citación judicial al Mayor cordobés Ernesto Barreiro. “El Nabo”, como le decian, habia sido citado a declarar en Córdoba, en una causa que lo investigaba por violaciones cometidas a los derechos humanos durante la última dictadura militar. Barreiro se negó a presentarse ante la Justicia Federal, que quería interrogarlo sobre su responsabilidad en el secuestro y la muerte de un grupo de militantes en el centro clandestino de detención de La Perla (provincia de Córdoba).

A la par que El Nabo se acuartela en Córdoba, lo mismo hace Aldo Rico en el edificio de la Escuela de Infantería de Campo de Mayo. Este hecho se produjo se el 16 de abril de 1987, durante la Semana Santa.

En ese momento El gobierno radical que ya venia siendo muy criticado por la poca estabilidad económica en la que seguía envuelto el país luego de la última dictadura, no contaba con el apoyo de los sindicatos, había perdido apoyo de la iglesia por la ley de divorcio, y no contaba con el vistobueno de los empresarios ni de corporaciones, ni que hablar de los militares contra quienes Alfonsín emitió un decreto para enjuiciar a las Junta Militares que gobernaron del 24 de marzo de 1976 hasta la guerra de Malvinas, en 1982. Sumado a esto, el entonces Presidente de la Nación creo la Conadep, organismo que debía investigar violaciones a derechos humanos de la dictadura. El 22 de abril de 1985 la Cámara Federal porteña inició el histórico juicio a los jefes de la última dictadura militar, acusados de sistemáticos crímenes de lesa humanidad, que concluyó en diciembre de 1985 con la condena de la mayoría de ellos, como por ejemplo en la prisión perpetua a Jorge Videla y Eduardo Massera.

Ante los acuartelamientos simultáneos en Córdoba y en Campo de Mayo, gran cantidad de gente ganó las calles en defensa de la democracia. Todos los días desde el Jueves Santo hasta el domingo de Pascuas hubieron marchas cada vez más multitudinarias. Alfonsín reaccionó con rapidez y convocó a un comité de emergencia. Los principales partidos políticos -UCR, PJ, UCD, PDC, P intransigente, PC y PS- suscribieron el «Acta de Compromiso Democrático»

A los militares comandados por Rico se los conoce como los Carapintada, por  esas marcas negras que llevaban en sus pómulos. Acuartelados en Campo de Mayo y armados, exigieron negociar varios puntos con las autoriadades nacionales. Uno de ellos era el pase a retiro del general Ríos Ereñú –para reemplazarlo por un general de apellido Vidal en la cúpula del Ejército. Y otro, quizá el más importante de todos  era el que se referia a la absolución para todos aquellos militares de rango medio y bajo quienes solamente -afirmaban ellos- recibían ordenes de los Mayores del ejercito sin poder refutar absolutamente nada.

Casualidad o no,  tres meses después del primer alzamiento militar de los Carapintada, el presidente Raúl Alfonsin impulsó La Ley de Obediencia Debida n.º 23.521. Esta disposición legal dictada el 4 de junio de 1987,  estableció  que los delitos cometidos por los miembros de las Fuerzas Armadas durante el Terrorismo de Estado y el dictadura militar no eran punibles, por haber actuado en virtud de la denominada "obediencia debida" (concepto militar según el cual los subordinados se limitan a obedecer las órdenes emanadas de sus superiores). También agregaba la norma que se limitaba la acción de la justicia y fijaba plazos de 30 y 60 días posteriores a su aprovación para nuevas denuncias y procesamientos a militares.
Igualmente, esta ley de obediencia debida fue la frutilla del postre. Casi un año antes, ya se había promovido desde el despacho presidencial la Ley Ley 23.492 de Punto Final. Esta norma establacia la prescripción de las causas contra los imputados como autores responsables de haber cometido desaparición forzada de persona, torturas y homicidios, asesinatos que tuvieron lugar durante la ultima dictadura militar.

Otra revuelta Carapintada.

Mohamed Alí Seineldín

Mohamed Alí  era el  Jefe Coronel de la revuelta militar protagonizada por los Carapintada durante 1988 y 1990.
El primer intento de alzamiento se produjo durante el final de la presidencia de Raúl Alfonsin.
EL 1 de diciembre de 1988,  45 oficiales de la unidad Albatros, cuerpo de elite de la Prefectura Naval Argentina se rebeló. Luego de esto, el alzamiento que se había iniciado en Zarate se traslado hasta Campo de Mayo y encontraron eco allí. Se sumó a un grupo de militares que tomaron su cuartel. El líder era el coronel Mohamed Alí Seineldín, cabeza de la facción carapintada.
Seineldín sostenia que el objetivo principal era salvar el honor de las Fuerzas Armadas.
Es derrotado finalmente por el ejercito nacional y relegado de sus funciones. Permaneció detenido hasta que Carlos Menen lo indulta durante su gobierno.

Justamente la segunda revuelta protagonizada por Seineldín fue contra Carlos Saul Menen y su proyecto finalmente llevado a cobo. El Coronel sostenía que se venian tiempos de avance del imperialismo norteamericano en estas tierras a través de su servidor local: El mismo Menem.
3 de diciembre de 1990, unos 50 soldados se hicieron con el control de instalaciones militares en El Palomar, el Edificio Libertador, sede del Estado Mayor del Ejército, y el Regimiento de Patricios, entre otros.
Duranron poco. Se rindieron al día siguiente luego de una gran ofensiva al mando del general Martín Balza, subjefe del Estado Mayor del Ejército. Un gran numero de soldados fuertemente arados con tanques de guerra traídos especialmente, facilmente redujeron a los sublebados.

Fueron entonces las revueltas carapintadas varias y de diversos colores. Algunas persiguiendo objetivos personales de sus altos dirigentes, otras más adelantando lo que se confirmaría con el tiempo. Parte de la historia reciente de nuestro país. Historia que se escribe todos los días.

 

 

2014-04-02│La casa esta en orden│La columna de historia de Martín Sueta by La Brújula De La Mañana on Mixcloud

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