Sábado, 01 Octubre 2016 19:30

Mujeres presas: voces y cuerpos invisibilizados

Escrito por  Rocio Eraso

En el Instituto de Recuperación de Mujeres Unidad N° 5 de Rosario se encuentran detenidas 45 internas junto a tres niños. La ONG “Mujeres tras las rejas” interviene en la institución mediante talleres de artes y oficios, con el objetivo de “dar voz a las internas y afianzar el ejercicio de sus derechos”. En el marco del XXXI Encuentro Nacional de Mujeres, señalaron la triple exclusión que viven en la cárcel “por ser pobres, por ser mujeres, por estar presas”.

En diálogo con La Brújula, Graciela Rojas, responsable de la ONG que funciona desde 2006 y autora del libro “Nadie las visita”, expresó que el Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) hubiese sido una “oportunidad histórica” para dar voz a las reclusas y hacer visible “el universo carcelario femenino, un espacio desconocido, oculto, velado y con varias facetas propias”. Rojas describió la cárcel de mujeres como “un no-lugar”, habitado por mujeres de bajos recursos “cuyas voces quedan eclipsadas por la justicia patriarcal y una sociedad de exclusión”.

 

La palabra y el cuerpo en el encierro

Las actividades que propone la ONG “Mujeres tras las rejas” en la Unidad N° 5 incluyen un programa radial que se realiza todos los jueves y se emite por FM Aire Libre, 91.3. Además, se llevan a cabo talleres de producción literaria, sexualidad, maternaje, salud, teatro, pintura y decoración de tortas, entre otros. En este sentido, las mujeres de la ONG destacaron que si bien el servicio penitenciario tiene establecidas actividades de oficios y educativas para las internas, “existen prejuicios y miedos para con las presas, además de una falta de continuidad en las propuestas planteadas desde la institución”.

Las mujeres alojadas en cárceles argentinas sufren “una doble discriminación”, afirmaron desde la ONG. “El servicio penitenciario no contempla características de género en el tratamiento hacia las mujeres presas”, explicaron. Los mecanismos de control se acrecientan por su condición de mujeres, siendo una prueba de ello que las internas no cuentan con un espacio para visitas íntimas. “La sexualidad está vedada; para un encuentro íntimo son trasladadas a la Unidad N° 3, un penal de varones, donde un guardia anuncia su llegada mediante un grito que se escucha en todos los pabellones”.

Muertas vivas

Recientemente, la Editorial Municipal de Rosario editó el libro “Muertas Vivas”, presentado en el XIX Festival Internacional de Poesía de Rosario. Se trata de un “libro de poemas desde el Penal N°5” fruto del taller de poesía que coordina la poeta Cecilia Gallino en el marco de las actividades que “Mujeres tras las rejas” realiza en esta cárcel de mujeres.
Uno de los poemas publicados, de creación colectiva, dice: “Cuando estás muerta / te lloran y te llevan flores. // Aquí, estando vivas, / no aparecen //.” Cecilia Gallino comentó a La Brújula que inspiró su trabajo dentro de la realidad de la cárcel en la experiencia iniciada en el Penal de Ezeiza por la escritora María Medrano, quien lleva a cabo desde 2002 el taller de poesía “Yo no fui”. La poeta señaló, además, el interés de las internas por leer “algo que no sea la biblia”. En este sentido, inició una modalidad de “tráfico de libros” para que la literatura circule en forma comunitaria.

Uno de los poemas del libro expresa esta necesidad de acceso a lecturas enriquecedoras: “Si hubiera sabido que existían libros así, habría leído antes. ¿Mi hijo tendrá estos libros?”. Con respecto al material de lectura, “las dos bibliotecas que la ONG creó en la cárcel acabaron desmanteladas”, explicaron las integrantes de Mujeres tras las rejas, haciendo referencia a políticas institucionales que bien pueden encuadrarse en lo que expresa Foucault en “Vigilar y Castigar” (1976), donde los mecanismos de control apuestan a penas que exceden el delito y donde el castigo pasa a ser un ejercicio de dominación. “A la cárcel de mujeres no llegó la democracia”, sintetiza Rojas.

El taller “intra-muros”

La intención con respecto al ENM fue la de “proponer un Taller “intra-muros” donde las mujeres presas pudieran ser panelistas, contar su realidad en primera persona, ya que sus voces siempre están mediadas por informes, jueces, policía”. A partir de “una primera aceptación unánime” de la propuesta por parte de la organización del encuentro, la ONG comenzó a tramitar “el camino legal” para viabilizar “no sólo el taller en sí, sino dispositivos que faciliten teleconferencias con las compañeras que estén fuera del penal”.

No obstante haber logrado la autorización del Servicio Penitenciario para el taller “Mujer y cárcel”, el mismo terminó siendo rechazado por la Comisión Organizadora del ENM. “En 30 años de Encuentro Nacional, jamás se pudo ingresar a las cárceles de mujeres a escuchar sus propias voces”, lamentó Rojas. “No estamos todas, falta un puñado de mujeres privadas de casi todos los derechos humanos con los que acordó el Estado Argentino”, dijo en alusión al slogan “El Encuentro somos todas”.
XXXI Encuentro Nacional de Mujeres

El ENM se conforma como un espacio plural de intercambio de experiencias, inquietudes y saberes relacionados a la lucha de género. El espacio funciona mediante talleres que abordan diferentes problemáticas como “Mujer y aborto”, “Mujer y prostitución”, etc., donde la palabra circula de manera horizontal con la presencia de una coordinadora. En el último día, las conclusiones elaboradas en los debates de cada taller son publicadas y elevadas como consignas en la marcha que cierra la jornada, a la vez que se registran para ser puestas en cuestión en el siguiente encuentro.

Cada año, en la plenaria que cierra el evento, se elige por ovación la sede del Encuentro del año siguiente. En cada sede, se autoconvoca una comisión organizadora que funciona de manera autónoma con respecto a instituciones y partidos políticos, a fin de garantizar un espacio democrático, horizontal, heterogéneo y autofinanciado.
Las jornadas del XXXI Encuentro Nacional de Mujeres se llevarán a cabo en Rosario los días 8, 9 y 10 de octubre. Para esta edición de un evento que lleva 31 años realizándose en ciudades como Salta, La Plata, Buenos Aires, Córdoba y Mar del Plata, se esperan en la ciudad cerca de 60 mil mujeres de Argentina y Latinoamérica.

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