Martes, 05 Octubre 2010 00:00

Enrique Piñeyro: “La Justicia interviene después que el delito se cometió”

Escrito por  Bárbaros en radio

Desde que pasó de piloto o medico aeronáutico a director y productor cinematográfico realizó una importante cantidad de films tanto como actor o director, su último trabajo tendrá estreno nacional el próximo 16 de septiembre y se llama “EL RATI HORROR SHOW” en torno un caso real, ocurrido en Buenos Aires.

Nacido en Génova, Italia, en 1956, fue comandante de la línea aérea LAPA de la cual renunció en 1999, investigó el accidente del vuelo Austral 2553 en 1997 y es actor, productor y director de cine, además es fundador junto a Verónica Cura de la productora AQUAFILMS.
En el año 1999 tuvo un papel en GARAGE OLIMPO, de Marco Bechis y dirigió su primera película en 2004, Whisky, Romeo, Zulú, donde en plan de ficción, llevó la historia del accidente del Vuelo LAPA 3142 al cine.

 

A Fernando Carrera se lo acusó de robo y homicidio, recibió ocho balazos por parte del personal de fuerzas de seguridad de civil que lo interceptó y a pesar de la falta de pruebas, fue condenado a treinta años de cárcel. Tomando éste disparador, el ex piloto construye una síntesis documental en torno al caso.

El suceso fue caratulado “La Masacre de Pompeya” y el director llegó a la conclusión de que la policía apostó a que Carrera no iba a sobrevivir después de la balacera y que, al ocurrir lo contrario, le armó una causa.

Según Piñeyro, dicha causa fue armada en la Comisaria 34º y que buscaban un auto blanco, con personal de civil que circulaba en un 504 negro y que cuando vieron un 205 blanco le dan la voz de alto. Al percibir que la persona no se detiene, lo persiguen y le descargan 18 proyectiles de diversos calibres de los cuales 8 hacen blanco en el cuerpo del perseguido. El primer disparo le da en la mandíbula, lo que produce que el coche esté a la deriva por 300 metros y atropelle a 3 personas, las cuales mueren en ese proceso. Estaban buscando a alguien que le había robado a un militar 700 pesos y dieron con Fernando Carrera, quien había dejado a sus hijas en la casa de su abuela, instantes antes de ser perseguido por el 504 negro sin patente, con personal armado y de civil sin identificarse.

Carrera, comerciante de 30 años, sin antecedentes penales, casado, con tres hijos, cruzaba el puente Alsina en su auto blanco cuando efectivos de la comisaría 34 comenzó a perseguirlo. Los policías, que iban en un coche ilegal, sin uniformes ni sirenas ni identificación alguna, buscaban a tres ladrones. El único dato que tenían era que se desplazaban en un auto blanco. Cuando Carrera los vio avanzar por el retrovisor, con un tipo de pelo largo y con medio cuerpo afuera del auto a toda carrera, pensó que iban a asaltarlo y aceleró. Lo demás parece una película de terror literalmente, con Mel Gibson como director, donde una horda persigue a un automovilista y dispara a mansalva.

Fernando Carrera es juzgado por el robo de 700 pesos al militar, además agravado por uso de armas, que le plantaron cuando queda inconsciente, por el asalto a un micro de pasajeros y por triple homicidio. A Carrera le descargan 14 proyectiles donde uno era de punta hueca, 8 llegan a dar en su cuerpo, aún así, Carrera sobrevive y se encuentra que, según la investigación de Enrique Piñeyro “le plantaron una gorra, un arma a la que no le practicaron la prueba dactiloscópica, no le practican el dermotest” (o prueba de González y consiste en aplicar un guante de parafina en estado de fusión, aproximadamente a 54ºC, lo necesario para la dilatación de los poros, la correcta aplicación y, obviamente, no dañar la piel del individuo sospechado), “no existe deflagración de pólvora dentro del vehículo, etc.” Además de éstas pruebas, “existe un testigo que luego desdice sus exposiciones y hay tres testigos que declaran ante tribunal, que no vieron a Carrera disparar y luego los jueces indican que los testigos dicen que vieron a Carrera disparar”

Las notas sobre las irregularidades siguen, Piñeyro las enumera una a una, indicando que “cuando los jueces mienten en su sentencia, eso se llama prevaricato y está penado por el artículo 269 del código penal de la Nación”. Para completar el panorama del Rati Horror Show, Enrique Piñeyro enuncia la presunción de inocencia, donde las personas, cuando atraviesan el umbral de la puerta de sus casas, circulan por la calle con el mencionado derecho y “con Fernando Carrera no pasó lo mismo, se le da la voz de alto desde un vehículo de civil, con personal no identificado, con un procurador general que sostiene la presunción de culpabilidad y Fernando Carrera preso por un delito que No Cometió”.

Respecto del hecho en sí, luego de la ardua investigación, Piñeyro se presentó en carácter de “amigos del Tribunal” con el premio nobel A. Pérez Esquivel y Nora Cortiñas poniendo a disposición un video de 40 minutos que es lo que da origen a la película, donde fue devuelto al procurador para que se revea la condena. Además pudo acceder a una entrevista con el Dr. Eugenio Zaffaroni, juez federal de la Nación, donde también se le expuso lo investigado además de mostrarle “la parte del fallo donde los jueces escriben que lo vieron disparar” además concluye que “acá se está jugando la ya poca credibilidad que le queda a la justicia argentina por los manejos típicos la mayoría de las veces”.

Sobre todo lo construido, es imposible no preguntarle a Epé (Enrique Piñeyro, como lo llaman los allegados) sobre la cercanía de su postura ante su cine de “advertencia” más que de militancia, respecto de la película documental norteamericana “The Thin Blue line” que desmenuza un caso de asesinato a un policía en Dallas ocurrido el 29 de Noviembre de 1976 y el acusado luego de la proyección del film en su estreno, generó tanta polémica que el acusado fue declarado inocente. Sobre el tema demostró total esperanza de que se revea el caso Carrera “y la corte falle bien” y realiza la comparativa entre el film norteamericano y el suyo, “si te fijás en The Thin Blue Line el único elemento decisivo que se muestra es la grabación de una conversación telefónica (…) y acá no hay una sola cosa que lo vincule al robo, y lo desafío al procurador o a quien sea en términos jurídicos a que debata el caso conmigo, le doy la ventaja de no ser abogado y te aseguro que no lo pueden sostener ni 10 minutos”, éste caso es infinitamente más claro y hay infinitas pruebas de la manipulación horrenda que empezó desde los que le dispararon a Carrera hasta los jueces de instrucción (…) que el de Thin Blue Line al lado de esto es un chiste, porque acá, hay de todo”.

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