Miércoles, 06 Junio 2012 20:28

Carlos Gabetta: El periodista se asemeja mucho a un educador

Escrito por  Sol Silva

Entrevista realizada a Carlos Gabetta autor de más de una docena de libros, ex director de Le Monde Diplomatique en castellano entre los años 1999 y 2011 y analista político.

 

En el marco del ciclo de entrevistas incivilizadas que realiza Nahuel Militano en el programa Bárbaros los domingos en Radio Universidad de Rosario 103.3 transcribimos partes de la charla con Carlos Gabetta, autor de más de una docena de libros, ex director de Le Monde Diplomatique en castellano entre los años 1999 y 2011 y analista político. Un diálogo que repasa sus comienzos, su etapa en el exilio y en el que brinda su visión sobre la actualidad en materia política y cultural.

Haciendo memoria sobre cómo fueron sus comienzos y primeros vínculos con los medios, Carlos Gabetta recuerda que fue de la mano de su padre con el que dió sus primeros pasos.  Habiendo abandonado el colegio secundario (acción que retomará y dejará varias veces en el camino) y sin otro interés en particular  comenzó a escribir las crónicas turísticas de un suplemento que producía su padre en las Sierras de Córdoba.  Recuerda aquel primer acercamiento   con la escritura como “un impulso, nada premeditado. Me escribí el suplemento” dice, como si se hubiese tratado de una cuestión puramente azarosa.

La  adolescencia de Gabetta estuvo en cierto punto  marcada por la separación de sus padres, las “rateadas” del colegio, y  los juegos de billar, juego que lo llevó a convertirse según sus palabras en un “experto”  ya que  “jugaba 4 o 5 horas por día”, debido a las ausencias  del colegio, el que luego abandonó para comenzar a trabajar. Gabetta recuerda a esa etapa cuanto menos  “desordenada”, hasta que ante la falta de continuidad en sus estudios, prefirió (entre no muchas opciones) dedicarse de entero al trabajo.

En 1976 ya Gabetta se desenvolvía como jefe de redacción del quincenario “Discusión” y  militaba en el partido revolucionario de los trabajadores, razón que lo obligó a exiliarse primero en Italia y luego en  Francia, donde  le otorga una especial valoración de privilegio y aprendizaje a los años en los que permaneció fuera del país. Se considera un privilegiado en tanto que “habiendo en el país una dictadura sanguinaria y criminal como la que había entre nosotros al menos te garantizaba vivir tranquilo, no dormir con el temor que viniesen a buscar, asesinar y torturar”. 

Su exilio en Europa le proporcionó una visión crítica de la realidad que lo rodeaba y de aquella que veía a la distancia  y a su regreso al país se encontró no solo con una existencia económica diferente, sino con algo más notorio vinculado al ejercicio del civismo, al que define como: “La clase de relación que hay entre los miembros de la tribu. La clase de relación entre ciudadanos. Aquella que implica desde no pasarse un semáforo en rojo hasta ser serio en la administración pública, que la corrupción sea penada en cuanto se descubre, que sea considerada corrupción  cualquier cosa por pequeña que sea”. 

Es esta definición la que le permite plantear, consecuentemente con su discurso, el desaprovechamiento de muchos recursos en nuestro país, ya que asocia  esta problemática a una cuestión cultural y política con un trasfondo relacionado a una cuestión más primitiva, vinculada a “como nos comportamos como tribu, como nos entendemos entre nosotros, cuanto respetamos las leyes, cuanto conocemos las leyes, etc”, dejando de lado al gobierno argentino.

Al ser  consultado sobre el periodismo actual, enfatiza en  el problema que implica la  concentración empresarial de los medios de comunicación y establece que: “Hay un cruzamiento de intereses que hace que el periódico ya no sea independiente”.

Por otro lado asemeja el rol del periodista al de un educador ya que si bien “no le enseñamos a sumar y restar a la gente, le damos una visión del mundo, ya que las personas de los medios de comunicación de la televisión, de la radio, de internet busca lo esencial para guiarse  en la vida, busca trabajo, elige el colegio para los hijos, se va de vacaciones compra, vende, se orienta, se instruye. Por lo tanto la objetividad adquiere más importancia que nunca”.

Gabetta está convencido de que la crisis que afecta al sistema capitalista no sólo no mejorará, sino que se agravará, dado que el problema principal esta netamente asociado  al problema del trabajo: “Nuestro sistema (capitalista) gracias a los desarrollos científicos, tecnológicos es capaz de producir cada vez más con mayor velocidad con cada vez menos necesidad de trabajo humano. Por un lado se fabrican más productos, pero a la vez se saca más gente del mercado. Una persona que no trabaja no puede comprar y si el Estado le provee lo necesario es el Estado el que entra en quiebra. Esto se puede resolver en la lógica capitalista actual, es por esto que hay ricos muchos más ricos y pobres muchos más pobres”, sentenció.

Son todas estas convicciones, aprendizajes y recorridos lo que han hecho que el camino de Gabetta a lo largo de los años se viese marcado por algo más que el factor azar  o por simple casualidad permitiéndole a base de intuición y esfuerzo crearse y construirse en el oficio de ser periodista. O como a él le gusta definirse, un educador.

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