Martes, 07 Marzo 2017 14:49

La Facultad de Psicología y su mal momento

Escrito por  Ignacio Benitez

El estado de la Facultad de Psicología de la UNR es calamitoso: techos caídos, aulas que se inundan, galerías repletas de agua, instalaciones sin gas, ventiladores que no funcionan, cables sueltos y falta de elementos de seguridad como matafuegos. Estos son algunos de los problemas del edificio construido hace solo seis años. Sumado a esto, las becas demoran en llegar y la deserción de alumnos alcanzó en 2016 más del 60%.

 

La Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) se ubica en Riobamba 250 (Ciudad Universitaria). En el establecimiento se pueden cursar Psicología, Profesorado y carreras de posgrado que se dictan los fines de semana y en algunas ocasiones en turno nocturno.

Las denuncias sobre el mal estado edilicio llevan varios años. “Esto comenzó en 2015, con humedad y filtraciones. Mandamos informes a Rectorado y la Secretaría de Política Edilicia, pero todavía no recibimos respuestas”, contó Maira Lignetti, presidenta del Centro de Estudiantes de Psicología (CEP). Y agregó: “Hicieron el edificio con dos pesos, no tiene más de seis años y se viene abajo. Este edificio se empezó a construir en 2009  y en 2011 se finalizó. El mayor problema es cuando llueve y se empieza a filtrar agua del suelo”.

A pesar de que tiene pocos años, en el edificio no hay mantenimiento y faltan elementos de seguridad como matafuegos o botiquines. Asimismo, se observan cables que cuelgan, el césped del patio sin cortar, y en parte del predio antiguo no se puede transitar por la humedad y el peligro constante de derrumbe.

En enero pasado, las autoridades y miembros del CEP se encontraron con diversas falencias: el cielo raso del segundo piso caído, una rejilla tapada, un sector del edificio viejo con techos excedidos en humedad y filtraciones. “Nos comunicamos con mantenimiento de la Universidad, que vino a hacer un relevamiento de estos inconvenientes”, señaló el decano, Raúl Gómez Alonso. Al respecto, acotó que “el problema es que tiene poco personal para atender la demanda de todas las facultades y no tiene presupuesto para materiales”.

 

“Hicieron un relevamiento y nos informaron que algunas averías podrían arreglar y otras no, ya que tendrían que ser sometidas a una evaluación más idónea. Vino un arquitecto y nos permitió habilitar un sector del segundo piso, que es donde se cayó. Vamos a habilitar todo cuando tengamos la garantía de que no se corra riesgo”, detalló en diálogo con La Brújula.

En 2015, las nuevas autoridades de Psicología le pidieron a la Secretaría de Políticas Edilicias de la UNR un informe. “Vinieron a relevar todo lo que había que arreglar, hicieron una planificación en diciembre de 2015 para comenzar en marzo de 2016, pero nunca vinieron y tampoco tuvimos un informe. Ese año tuvimos un problema importante en el sector de Alumnado: entraba agua y se inundaba, los empleados no querían trabajar allí porque había cables sueltos”, explicó el decano. Entonces, recibieron ayuda de la Asociación del Personal de la Universidad de Rosario (APUR), que envió una cuadrilla y arregló las instalaciones para afrontar ese año lectivo.

Presupuesto acotado

Las autoridades afirman que el edificio se construyó con poca supervisión y materiales que no fueron los acordes. Además, no se previeron los costos de mantenimiento. Incluso el CEP advirtió que el Presupuesto 2017 sufrió un recorte del 70% en infraestructura: “Este año la Facultad va a recibir 3 millones de pesos, de ese presupuesto salen los sueldos de administrativos o las becas estudiantiles, que también sufrieron una reducción importante del 33%”, afirmó la presidenta del

Centro de Estudiantes

Tanto los estudiantes como las autoridades cuestionaron el formato de elección presupuestaria, remarcando que la votación se realizó en Casilda y se evitó así el traslado de estudiantes o docentes que no pudieron participar. “Se había planteado conversar de nuevo el presupuesto e ir a comisión otra vez. Pero se votó sobre un presupuesto ya hecho por la Comisión de Asuntos Financieros del Superior y en diciembre con las aulas ya vacías; de esa manera los márgenes de discusión fueron muy escasos”, destacó el vice decano, Fernando Re.

“El presupuesto tuvo una actualización que no fue acorde al proceso inflacionario, de hecho lo que se aprobó el año pasado tuvo una inflación del 40%. Un presupuesto que ya de por sí es bajo y además viene con retraso”, aseguraron. Según el CEP, la erogación de dinero en la Universidad en 2106 fue abundante debido a la suba de impuestos, sobre todo con el consumo de luz.

La división presupuestaria entre universidades se realizó mediante un índice que fue elaborado en los 80’ y todavía no se actualizó. .“Habría que poner el método en revisión para saber si esos porcentajes corresponden a cada facultad. De ese presupuesto, no tenemos destinado un porcentaje a lo que es infraestructura, lo que ocurre es que es tan bajo que se va en gastos operativos”, precisó el vice decano.

Política en disonancia

Las autoridades de Psicología no están alineadas con las políticas de Rectorado, lo cual tiene un costo. “Somos una Facultad que tiene un aislamiento en relación a la voluntad de participación que es notoria”, apuntó Fernando Re. En ese orden, ofreció un claro ejemplo: “En Psicología hay un 70% de docentes mujeres trabajando, con lo cual las licencias por embarazo son muchas más que en facultades como Ingeniería. Nosotros tenemos cinco cargos por reemplazo y tenemos trece embarazos por año de promedio. Fuimos a discutir con las autoridades, les mostramos la situación pero nos limitaron en los cinco cargos y sin poder de discusión”.

La Facultad estuvo sometida a una evaluación para poder estar acreditada, proceso que fue llevado a cabo por la Coneau (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) e implicó llevar adelante un plan de mejoras con un presupuesto que depende de la Secretaría de Políticas Universitarias. “Acreditamos en 2015 y todavía no recibimos ese presupuesto, el cual tiene dos componentes: los gastos recurrentes que son la creación o potenciación de nuevos cargos para docentes; y los gastos no recurrentes para proyectos que subsanan”, detalló el vice decano. En este contexto, la Facultad corre riesgo de no acreditar el próximo año: “Quedás inmerso en un círculo vicioso del cual no podes salir”, disparó.

“Con el nuevo proyecto nacional, la lógica universitaria también ha perdido eficacia. Esto no quiere decir que con el kirchnerismo haya sido mucho mejor, de hecho no lo era. Un claro ejemplo podes verlo en esta Facultad, que con cinco años hubo una suba de presupuesto pero eso no suplió la demanda en términos de gestión”, manifestó el vice decano.

Deserción

Según el CEP, la deserción en 2016 llegó a un 70% producto del mal estado de la Facultad, la poca cantidad de salones y el factor económico, entre otros. En los primeros años de casi todas las carreras el número de deserción es elevado. “A eso lo evaluamos y creamos en 2016 un espacio curricular de tutorías, las cuales constan de tres etapas: tutorías de ingreso, permanencia y egreso. Tenemos la traba de no poder crear cargos, los estamos cubriendo con cargos de extensión”, explicitó el decano.

Durante la carrera también hay talleres de lectura, escritura y comprensión de textos. Las tutorías incluyen los egresos de alumnos, ya que hubo una modificación en el programa: “Los alumnos tienen que hacer un trabajo de integración final, se hace un acompañamiento en la elaboración y también están las tutorías de accesibilidad para alumnos con algún tipo de patología. Apostamos de manera fuerte a la permanencia”, subrayó el decano.

Se estipula que los ingresantes son alrededor de 1500 por año, y de esa cantidad se reciben entre 200 y 300. Es por la gran cantidad de ingresantes que la Facultad de Psicología comparte con Arquitectura algunos espacios durante los primeros años. Un grupo de estudiantes, junto al decano y vice, propusieron como recurso que el primer parcial no sea eliminatorio. “La variación para trabajar la deserción es amplia, había agrupaciones que no estaban de acuerdo dentro del claustro docente. Para nosotros la permanencia tiene que ver con una lógica. El parcial excluía”, afirmó Fernando Re.

Una de las apuestas de autoridades y estudiantes era terminar la concesión del bar que estaba en manos de privados, lo consiguieron y están poniendo a punto las instalaciones. “La idea es generar un fondo para becas estudiantiles, docentes y bajar los precios. De esta manera, podríamos ayudar a los docentes que viajen en representación de la Facultad a los congresos”, señaló. Y remarcó que apuntan a que el bar colabore con el 70% de los docentes, que tienen cargo simple y obtienen de bolsillo $4500. “Ese docente es el que tiene que viajar, el bar es una medida política importante”, culminó Raúl