Una mirada popular y soberana sobre la producción y el campo argentino. Un abordaje de las problemáticas agrarias desde la perspectiva de los intereses de los pequeños y medianos productores, los trabajadores rurales, los pueblos originarios y los pueblos del interior. 

Con nuevo formato digital y la data de siempre

 

Solos, juntos o amontonados

Escrito por  Mariana Echaguibel

No sólo el 2012 terminó siendo un año “caliente” para los pequeños y medianos productores que venían de distintas movilizaciones multisectoriales con el movimiento obrero, los campesinos, desocupados y diversas organizaciones sociales, sino que el 2013 comenzó con asambleas en distintos puntos del país con el fin de llevar adelante acciones gremiales.

Y esas acciones gremiales tienen que ver con enfrentar un modelo que, según los actores del agro, “el gobierno nacional profundiza desde el 2003, pero que se inició en la década del ‘90”. Un modelo que le sumó a la concentración estructural histórica de la tierra en la Argentina, la concentración de la producción.

 Luego de diez años de política agraria kirchnerista, si es que por tal definimos al conjunto de acciones u omisiones llevadas adelante por las administraciones de Néstor y Cristina Kirchner en materia agraria, no hay hoy en la Argentina “un campo”.

Las concepciones que apuntan a la idea de hablar del campo como un bloque único que se benefició en estos años o que se perjudicó con sus políticas intentan, por desconocimiento o malicia, ocultar que en el agro nacional hubo ganadores y perdedores.

No son los mismos actores el 4% de los productores que producen el 70% de los granos de soja en Argentina que el 96% restante. Los 8 mil tambos que debieron cerrar sus puertas en estos diez años no están en la misma vereda que los 10 mil restantes con los que se produce hoy 1,5 millones de litros de leche más que hace una década.

Con la marca de la producción a gran escala realizada por grupos concentrados que recibieron estos años ventajosas políticas estatales, la desaparición de miles de productores y pequeños campesinos no puede ser analizada dentro de esa mega categoría que muchos gustan llamar “el campo”.

“No solamente divide a las cuatro entidades un llamado ‘esperado desde hace mucho tiempo’, sino que las principales diferencias surgen de la columna vertebral del programa que cada una lleva en su manga”  

Sin revisar los fabulosos números de los feedlots ganaderos y avícolas, los pooles de siembra, las multinacionales exportadoras de granos y derivados, y una parte de los terratenientes de la Argentina, es imposible entender hacia dónde se volcó la balanza de la política agraria de los últimos años, que más allá de los discursos “anticampo” benefició a los sectores más poderosos y concentrados. Sectores que, por supuesto, tironean con el gobierno para maximizar sus ganancias, pero acuerdan y aplauden las medidas agrarias.

Por el otro lado, amontonados por la coyuntura, los sectores más débiles de la cadena agraria y algunos sectores poderosos que no han recibido el favor de la política oficial aparecen como los detractores principales del “agro k”. Sin entender esta unión, en base al espanto, difícilmente puedan comprenderse fenómenos políticos-agrarios como la Mesa de Enlace. “El campo” tampoco es un fenómeno monolítico y unificado, ya que dentro del mismo hay sectores que sufren más porque son los que terminan pagando con su desaparición el costo de estas políticas agropecuarias. Como muestran los datos del Indec, del 2003 al 2008, desaparecieron 60 mil pequeños y medianos productores.

Hoy se abre un debate entre todos estos actores del campo argentino que se le paran en la vereda de enfrente al gobierno en materia agraria. ¿Cómo será ese enfrentamiento? ¿Qué medidas de fuerza tomar y con qué programa hacerlo? ¿Deben ir juntos, separados o amontonados?

Los une el espanto

El 15 de febrero del corriente año la Mesa de Enlace realizó una Asamblea en Pehuajó donde los productores definieron estudiar la posibilidad de un cese de comercialización de granos por tiempo indeterminado.

Frente a este escenario es que comienza la historia. Luego de dicha asamblea, el ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yauhar, llamó a las organizaciones a dialogar por separado y esto generó rispideces dentro de la Mesa de Enlace. Es que Federación Agraria y Coninagro propusieron asistir por separado y CRA y la Sociedad Rural fueron las que más fuertemente se opusieron.

“Mientras la SR pide retenciones cero para todos y libertad de mercado, la FAA, desde hace 100 años, lucha por una Ley de Arrendamientos, un precio mínimo sostén, vital y móvil, ‘una agricultura con agricultores’ y, como punto principal desde el 2008, la segmentación de las retenciones”  

Asimismo, no solamente divide a las cuatro entidades un llamado “esperado desde hace mucho tiempo”, sino que las principales diferencias surgen de la columna vertebral del programa que cada una lleva en su manga.

En este sentido, un dato no menor fue lo expresado por el presidente de la Sociedad Rural, Luis Etchevehere, en la asamblea en Chaco, cuando frente a una gran cantidad de productores afirmó no estar de acuerdo con la segmentación de las retenciones porque “con este modelo ya sabemos que los productores más chicos son los primeros que van a desaparecer y aguantaremos los que más espalda tenemos”.

Por su parte, FAA presentó un programa que contempla diez puntos, entre los más importantes aparecen: precio mínimo sostén y creación de un Fondo Compensador para los productos de las economías regionales; aligerar la presión tributaria sobre el sector agropecuario, principalmente modificando el esquema  de retenciones (segmentando); garantizar el derecho del uso propio de semillas al agricultor; creación de un Registro Nacional del Comercio y Fiscalización de Semillas, ejerciendo el control de la semilla fiscalizada; e impulsar una nueva Ley de Contratos Agrarios.

Muchos son los pequeños productores que sostienen que la unidad de la Mesa de Enlace es el camino a seguir para conseguir lo que les pertenece a los verdaderos trabajadores de la tierra. “Estamos de acuerdo en que estemos con la Mesa de Enlace, que vayamos juntos, porque si bien hay diferencias entre FAA y la SR es necesario profundizar los puntos que tenemos en común”, le expresó a este periódico Martín Cavalotto, tambero de la zona de Junín, provincia de Buenos Aires. Y por otra parte, Miguel Kolar, productor de Chaco, quien estuvo presente en la asamblea, sostuvo que “todos los productores piden la unidad de la Mesa de Enlace. Los productores la venían pidiendo porque los problemas nos afectan a todos, ya seamos ganaderos, agricultores, y a las cooperativas”.

No obstante, la realidad indica que entre la FAA y la SR existen diferencias irrevocables. Mientras la SR pide retenciones cero para todos y libertad de mercado, entre otras tantas reivindicaciones, la FAA, desde hace 100 años, lucha por una Ley de Arrendamientos, un precio mínimo sostén, vital y móvil, “una agricultura con agricultores” y, como punto principal desde el 2008, la segmentación de las retenciones.
“No me vine satisfecho de la asamblea de Pehuajó. No me cae bien la Mesa de Enlace. No estoy de acuerdo con la misma porque nos diferencian puntos fundamentales. No podemos reclamar retenciones cero para todo el mundo porque eso nos perjudica y nos termina aniquilando. Nosotros debemos luchar por la segmentación. Desde el nacimiento de FAA los ruralistas fueron un grano para nosotros. Ni históricamente, ni actualmente nos une nada”, detalló el productor y arrendador de la zona de Pergamino, Sebastián Campo.


 “‘Cada vez que la Mesa de Enlace se sentó a dialogar y negociar con el gobierno, la política agropecuaria no ha cambiado, por el contrario se ha profundizado’”  

El ring que hizo estallar la bomba
Luego de la asamblea en Pehuajó, pero principalmente por la medida propuesta de llevar a cabo un cese de comercialización de granos por tiempo indeterminado, Yauhar llamó a las entidades a dialogar por separado.
Frente a esta situación, la FAA realizó un Consejo Directivo Central, el cual definió, casi por unanimidad, asistir a la reunión con el ministro por separado con los puntos mencionados anteriormente. “Cada vez que la Mesa de Enlace se sentó a dialogar y negociar con el gobierno, la política agropecuaria no ha cambiado, por el contrario se ha profundizado, lo que hace que los más perjudicados seamos los pequeños y medianos productores. Entendemos que hay que asistir a la reunión porque de esta manera podemos cristalizar que el gobierno nunca nos va a dar respuesta ni una solución a los pequeños y medianos productores, porque no estamos incluidos en su modelo”, sostuvieron desde la corriente interna Chacareros Federados.

No obstante, la realidad indica otra cosa. La Mesa de Enlace, en un comunicado, anunció que “el llamado llega en forma demorada y en pleno proceso deliberativo de asambleas de productores en cada una de las regiones productivas. Como resultado de estas asambleas surgirán las acciones gremiales a seguir […] por lo tanto, es necesario que se prorrogue cualquier reunión hasta que concluya el período de consultas”. De esta manera, la Mesa de Enlace solicitó extender el plazo de diálogo hasta el 10 de abril, cuando finalicen las asambleas previstas en Entre Ríos, Mendoza, Tucumán y Santa Fe.

Calentando motores
“A cinco años de la 125 nos siguen agrediendo. Salimos a la ruta porque es hora de volver a gritar”, detalló Eduardo Buzzi, presidente de FAA, en relación a la asamblea que llevará a cabo dicha entidad en el cruce de las rutas 18 y 90, en Santa Teresa.

La convocatoria lleva un programa puro de la FAA, ya que exige, entre tantos puntos: reforma tributaria que contemple mayor progresividad en la presión fiscal; aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y de Bienes Personales; segmentación de retenciones (0% de retenciones para los pequeños y medianos productores); nueva Ley de Arrendamientos privilegiando a los pequeños y medianos productores y para ponerle un freno a la concentración productiva; Instituto Nacional de Colonización de Tierras; Ley de Arraigo para la juventud; precio mínino sostén para todos los productos de economías regionales; cumplimiento real de la Ley de Emergencia Agropecuaria e instrumentación de seguros multiriesgos; diversificación productiva e impulso a la chacra mixta.

  “La Mesa de Enlace solicitó extender el plazo de diálogo hasta el 10 de abril, cuando finalicen las asambleas previstas en Entre Ríos, Mendoza, Tucumán y Santa Fe”

Nada aún está definido. Estos meses serán decisivos para evaluar si los productores están dispuestos a enfrentar estas políticas implementando alguna medida de fuerza. Los cambios parecen no llegar y la desesperación crece cada vez más. Sólo el programa que encabece los reclamos definirá si los pequeños y medianos productores enfrentarán el modelo político y económico del gobierno nacional solos, juntos, amontonados o mal acompañados.

Ediciones de SURsuelo